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5 de octubre: Santa Faustina Kowalska y Santos Plácido y Mauro

Hoy 5 de octubre los cristianos celebran la festividad de Santa Faustina Kowalska y Santos Plácido y Mauro discípulos de San Benito

Santa Faustina Kowalska, la humilde monja polaca a la cuál Jesús mismo ha confiado el mensaje de la Divina Misericordia y el deber de difundir el culto.

Nación 1905, en Polonia, en el pequeño pueblo de Glogowiec.  Sus padres, Marianna y Stalisnao Kowalski, humildes campesinos y fervientes cristianos, le trasmiten una fe profunda y autentica. Muere a los 33 años, el 5 de octubre de 1938, en Cracovia, de tuberculosis.

De nombre Elena por el Bautismo, para, con 20 años, pasar a ser Faustina una vez monja en el Convento de las Monjas de la Beata Virgen María de la Misericordia, en Varsovia. Fueron numerosas las revelaciones y las visiones que la santa anota en su diario, hoy traducido en numerosos idiomas. Ve y reproduce la imagen de la Divina Misericordia (hoy muy utilizada y conocida). «Estando en mi celda vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca: una mano levantada para bendecir, mientras la otra tocaba su pecho la túnica ligeramente entreabierta que dejaba salir los dos grandes rayos, uno rojo y otro pálido (…). Un instante después, Jesús me dice: “Pinta una imagen según el modelo que ves, y que debajo esté escrito: Jesús, confío en ti. Deseo que esta imagen sea venerada primero en vuestra capilla, y después en el mundo entero. Prometo que el alma que venere esta imagen, no perecerá… porque yo mismo la defenderé como  mi propia gloria” (D. 47-48).»

En los años sesenta, Karol Wojtyla, entonces arzobispo de Cracovia, promueve el proceso informativo relativo a su vida y a sus virtudes. Siendo Papa, Juan Pablo II la proclama Beata el 18 de abril de 1993 y santa el 30 de abril del 2000, anunciando, en esta misma fecha, la institución del Domingo de la Divina Misericordia.

Santos Plácido y Mauro

Confiados al cuidado de San Benito en Subiaco, Plácido y Mauro se convirtieron en sus discípulos favoritos. Hay un episodio que los ve juntos: un día Plácido cayó en un lago y Benedicto, que lo supo por revelación divina, envió a Mauro que milagrosamente pudo caminar sobre las aguas para salvarlo.

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