Hoy 22 de septiembre la Iglesia celebra la festividad de San Mauricio y compañeros, soldados y mártires, Santa Emérita, mártir en la Vía Ostiense, y Santa Basilea, también mártir en la Vía Salaria Antigua
San Mauricio pertenecía a la legión tebana del ejército romano de Oriente que procedía de Tebas, en Egipto. Los oficiales, con Mauricio el tebano, se convirtieron al cristianismo.
En tiempo de los emperadores Maximiano y Diocleciano, en el año 287, antes de asaltar a los Galos rebeldes, el emperador Maximiano ordena un sacrificio a los dioses, pero Mauricio, jefe de la Legión Tebana, una unidad ya compuesta por cristianos, se niega a acatar órdenes que contravenían su religiónse: “Somos soldados tuyos, pero también siervos de Dios”, escriben. Maximiano decreta la muerte por martirio, siendo diezmados y masacrados entre 285 y 306 en Agauno (la actual San Mauricio), en el Valais (Suiza).
Emerita, o Merita, es una joven romana, que, junto con Santa Digna, eran doncellas romanas del s. III. Fueron capturadas y torturadas como cristianas en la persecución de Valeriano en Roma. Santa Emérita fue sepultada en el cementerio de Comodila en la Via Ostiense, su cuerpo fue trasladado a la iglesia de s. Marcelo al Corso por el Papa s. León IV.
De Basilea o Basilia fue decapitada durante la persecución de Diocleciano y Maximiano. Sepultada en la Vía Salaria Antigua, sus reliquias se conservan en Couvert, Francia. Una leyenda añade que en los lugares tocados por su cabeza habrían brotado milagrosamente siete fuentes.

