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De paseata con Joaquín Leguina por los diez mitos del nacionalismo catalán (II)

– ¿Estamos por tanto ante un real desastre de la política de los últimos años?

– Claro. Hay que resaltar en esa estrategia del desalojo del castellano,  cómo los grandes líderes de los dos grandes partidos, el PP y el PSOE se lo tomaron a broma engañados por Maragall y compañía que en realidad hicieron de mamporreros de todo esto. Los catalanistas del PSC no creyeron que el separatismo se convertiría en un «totum omnipotente» Y omnipresente porque pensaron que ellos eran mas y ahora resulta que se los han comido con patatas. Los separatistas les dijeron ¿O sopa o teta? Y como no sabían ni lo qué querían, o mas bien, comían en Madrid Teta y en Barcelona sopa,  pues siendo claros, se han ido al garete. Porque los separatistas no son nada ambiguos y claramente dicen que quieren la independencia. Mientras que ellos hablan de federalismo y olvidan la raíz que está en el maldito estatuto de Autonomía que no cabía en la Constitución. Y por eso ahora quieren cambiar la Constitución: Para meter el Estatuto. Como no cabe por la puerta vamos a meterlo por la ventana. Es todo coyuntural.

-¿Cómo por ejemplo las inclinaciones del voto de esas cuatrocientas familias que como usted recoge en sus páginas dirigen, desde la sombra, la política catalana?

– En este sentido el caso Millet es ejemplar. Un sinvergüenza que se ha llevado el dinero pero que conoce bien ese «ganao». El pertenece a esas famosas familias catalanas y es el que sostiene que existen cuatrocientas familias que son las que se supone  dirigen el cotarro, lo que es mucho suponer. Lo cierto es que hasta ahora han apoyado a CIU mientras el sistema les beneficiaba, ¿Pero dónde van a vender ellos sus productos? Sí se produjera una separación lo primero que tendrían con España y con Europa es un arancel, y ahí mueren, pero claro, si quieren jugar a eso… Porque han presentado la independencia como una cosa sencilla pero ya ha llegado el tiempo de la verdad : Detrás tan sólo hay toda una cortina de mentiras. La Unión Europea no quiere escisiones, como es lógico.

En su luminoso despacho repleto de libros destacan dos fotografías. La de uno de los mejores desnudos del gran Úrculo y otra desconocida de las inacabables fotografías del mito de los mitos, Marilyn Monroe.  Icono de la historia del siglo veinte. Y resuenan aquí, entre estas paredes, con especial énfasis las acertadas reflexiones de este político, escritor y amante de la novela negra, sobre la diferencia entre la metafísica, la literatura y la Historia con mayúsculas. Su original y profunda aportación sobre los historiadores de verdad  y los de mentira.

– Después de la guerra Civil entre Américo Castro y Sánchez Albornoz hubo una polémica estúpida sobre la esencia de España. Vamos a ver grandes historiadores, cuéntennos lo que pasó, no nos interpreten la historia en clave metafísica… ¿Pero que tienen que ver los visigodos con la España de 1930. Nada. Y lo paradójico de estas falsedades históricas que ahora nos sorprenden es que la mejor escuela de historiadores científicos españoles la crean los catalanes, la escuela de historiadores científicos y serios en cuya cabeza es Vicens Vives. Pero en Cataluña hay una transformación al revés  y para bendecir el separatismo  muchos han olvidado la verdadera historia y ahí está la gracia, maldita gracia, se han inspirado profundamente en Unamuno y los intelectuales españoles de 98 y su pasión por la literatura metafísica… Es de risa. Algunos historiadores han llegado al ridículo. Fontana por ejemplo era un historiador serio, y se ha pasado a ser un ideólogo farsario,  un comunista de siempre que ha llegado a decir barbaridades y defender una historia que no sea objetiva a favor de una causa perdida, un panfleto. Mentiras de niños que a estas alturas del siglo demuestran que algunos no han salido de la niñez intelectual.

A su espalda y tras el balcón las banderas de España, la de la Comunidad de Madrid y la de Europa.  En sus ojos intuyo la del mar Cantábrico  bordada con el viejo proverbio : Nunca un mar en calma hizo experto a un marinero. Y a las claras manifiesta su crítica esencial a esa alteración de las conciencias y la realidad basada en la falsa mitología independentista que es precisamente donde destaca el gran valor de los «Los 10 Mitos de nacionalismo catalán». Un libro tan imprescindible como los desnudos y los sombreros de Úrculo y, claro está, las fotos de Marilyn.

Manuel Artero Rueda ha dedicado toda su vida profesional a la televisión en la empresa pública RTVE. Autor del libro “El reportaje para televisión un guiño a la noticia”, un práctico temario con el que ha impartido clases tanto en el Instituto Oficial de RTVE como en el máster de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos.  La Paseata 

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