Artículo 60
Los protoculos, perdón, los protocolos, me sacan de quicio. Ese lugar en donde la hipocresía se hace coqueta y presume de lo puesto con una sonrisa, que en ocasiones, muestra el trabajo de los dentistas.
Nunca me han gustado. Hay gente que piensa que sirven de algo. Pues mire usted, para los que no tenemos nada que vender ni negocios que hacer, llegas a dar la sensación de estar ahí para alcahuetear y pasar el rato, justificado todo esto en el caso de haber canapés.
El pasado martes 14 de diciembre a las 13 horas me presenté, invitación en mano, en la Fundación Carlos de Amberes en la calle Claudio Coello de Madrid. Lo difícil era aparcar el coche. Al pasar a la altura de los policías que había en la puerta, les pregunté: ¿ustedes saben dónde hay un parquin por aquí? “No le podemos ayudar caballero”, contestaron amablemente. Giré como pude porque una de las cuatro furgonetas de la policía estaba estacionada en la esquina de Claudio Coello con las calles adyacentes. Mi puntualidad se iba perdiendo poco a poco, callejeé en busca de un hueco, verde o azul. No hubo suerte con los colores ni con el hueco. Ahí fue donde comencé a agobiarme un poco. El parquin de Ayala completo. Bajé por Serrano a Colón y completo. De ese completo, a pesar de estar anunciado en el cartel de entrada, entré hasta que la cola de coches que esperaban me lo impidió. Ahí puse rumbo de nuevo a mi casa.
Es la primera vez que voy a un evento y regreso sin haber bajado del coche. ¡Cómo estaba Madrid!
Me supo mal, porque con esta aventura negativa pongo fin a asistir a este tipo de eventos. Y conste que fui no porque interviniera el ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, señor Bolaños, no, fui porque era una invitación de La Fundación Diario de Madrid para ver viñetas de EL ROTO Y CHUMY CHÚMEZ sobre la libertad de expresión.
A Chumy, amigo de la boina, le gustaba que lo llevara en moto. Oye, que si no te pones el casco nos van a multar. No te preocupes, me decía, que yo soy de Bilbao y tengo la cabeza dura. Pues como el que nos pare la tenga como tú, no nos libra nadie de la multa. Nunca nos pararon.
Manolo Royo, humorista www.manolo-royo.com


