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Reunionitis

El Sr. Sánchez ha decidido “acelerar la actividad del ejecutivo” y celebrar dos reuniones semanales del consejo de ministros de aquí a final de año. Se celebrarán los martes y viernes.

Ante esta iniciativa presidencial más de uno pensará pobrecitos cuanto tienen que trabajar. Algunos pensarán es que no llegan a tiempo para todo lo que hay que hacer antes del día de San Silvestre y Europa no espera. Otros dirán ya era hora de que se pusieran manos a la obra. Que cunda el ejemplo en parte de la administración y los trabajadores que esperan cobrar los ERTE desde julio, lo logran de una puñetera vez. Y algunos conjeturarán que hay que mantener más reuniones para coordinarse mejor ante la prensa y no dar la imagen de un gobierno que parece un matrimonio de conveniencia, y que no firma el divorcio porque no les da para vivir solos. Pues no encuentran mejor solución a sus desavenencias. El poliamor y las relaciones abiertas son de boquilla, los celos les corroen y el afán de protagonismo los pierde.

A uno que ha trabajado en más empresas de las que quisiera o hubiera soñado, esto le huele a “reunionitis”. El mal que afecta a muchas de nuestras empresas.

La reunionitis es un diagnóstico demasiado común en la mayoría de las organizaciones. El Instituto Francés de Opinión Pública (IFOP) estima que más de un tercio de nuestra vida laboral las pasamos en reuniones.

Con demasiada frecuencia se emplean como única herramienta de colaboración. Algunas son meramente informativas que perfectamente se podrán sustituir por un simple correo electrónico.

Lo peor es que en demasiadas ocasiones la finalidad no está definida y son interminables divagaciones.

Se convierten en vampiros que dificultan la optimización del tiempo a la vez que afectan a la productividad y chupan la energía de los trabajadores. Muchas veces de cada una, se origina otra, provocando un círculo vicioso o laberinto del cual es imposible escapar.

Para evitar todo esto basta seguir una serie de pautas: definir claros objetivos, convocar a las personas estrictamente necesarias, enviar previamente un orden del día, puntualidad, elegir un buen horario, limitar el tiempo, tener un moderador/coordinador. Y tras la reunión enviar un acta con los acuerdos tomados explicitando quienes y para cuando han de estar realizados.

Una reunión de 23 personas tiene demasiados boletos para no ser operativa. Llevamos desde el año pasado hablando de los fondos europeos (Next Generation) y nos ha pillado el toro. Como los estudiantes que dejan todo para última hora, y tiran de cualquier remedio, café, bebidas energéticas o anfetaminas para llegar.

Lo penúltimo, del doctor en economía es que la inflación tendrá un horizonte “limitado”. Como diría unos de los protagonistas de El hoyo (2020), obvio. No hay mal que cien años dure, el problema es si nosotros duraremos para verlo. No es lo mismo una tormenta de verano que una glaciación. El tiempo es relativo, San Virila lo sabe bien.

Los presupuestos pensados en un escenario muy favorable, en vez del real, van camino de ser papel mojado en el momento de su aprobación. Más que al baloncesto nuestro Pedro jugaba al rugby de joven, pues lo suyo es la patada defensiva y las melés espontáneas.

En el asunto Covid es curioso cómo actúa Moncloa cayendo en la contradicción. Mientras defiende de puerta a fuera la implementación de medidas mínimas de actuación para 195 países, de puertas a dentro nos sorprende con la fracción en 17 partes. Llegando a judicializar las medidas sanitarias. A la vez que convierte a los camareros en agentes sanitarios y a los biólogos nos niega está especialización.

Un año más Pedroche es noticia, por estas fechas. Ya nos anticipa su “vestido” para las campanadas.

No sé si estamos negociando la reforma laboral o estamos en la pasarela de Otoño-Invierno, pues la titular de Trabajo me sorprende cada día con una nueva vestimenta en cada rueda de prensa. Parece competir con la reina Letizia en modelos. He leído que vuelve la pana, aunque poco dura en el armario de los que tocan poder.

La sempiterna reforma laboral es un soga-tira. Ahora se anula ahora se retoca. Me da que con una inyección de botox por aquí, unos implantes por allá, y una liposucción por acá. Al igual que la reforma de las pensiones.

¿La próxima reunión, cuando es? ¿Será presencial o virtual? No, no habrá reunión, el gobierno se va de vacaciones 2 semanas. Mientras, muchos españolitos sin cobrar desde julio los ERTE´s.

¿Y la séptima ola se sabe cuándo llegará? Esperará. Estamos cerrados por vacaciones.

Jesús Bodegas Frías, licenciado en Ciencias Biológicas

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