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Lateral izquierda Castillo de Javier

Por si quedaban dudas del “pinchazo” del Globo, más mentiras y otras “derivadas” del COVID 19

Decía en mi artículo del jueves que la visita del doctor Plagio cum Fraude a la Presidente de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso era un Globo con poro que se desinflaría pronto y no tardó mucho esta banda destructiva, de aficionados mediocres, en darme la razón. Si el lunes se producía la pantomima del “presimiente” en frailesco y ampuloso tono conciliador y abundancia de fotógrafos -el álbum es lo importante para este artista del postureo- y  el martes se constituía el grupo mixto -desgobierno/comunidad- COVID 19, el viernes la realidad hacía saltar por los aires esa apariencia de “la unión hace la fuerza” que puso en el libro el amigo de Ignacio Carnicero, “uno de los mejores” dijo cuando lo fichó para regalarle -unos 90.000 € de sueldo- la dirección general de Agenda Urbana, al que la prensa destacaba el jueves que también plagió del director de Arquitectura del MOMA de Nueva York, Martino Stierli, parte de su tesis doctoral. Se ve que el plagio es denominador común de esa cuadrilla de amigos que salieron del Ramiro de Maeztu, al que deshonran.

Y por si hubiera alguna duda, el ministro paracaidista, Salvador Illa -otro nombre que juega una mala pasada a la izquierda, porque “salva” poco este personaje que llegó para separar-, con las sillas de la citada reunión todavía calientes, contraprogramaba el viernes, sobre la campana y sin tiempo de reacción, la comparecencia a la misma hora del Viceconsejero de Sanidad, éste Sí doctor -y bueno, no como el submarinista volador-, Antonio Zapatero, anunciada el día anterior. Y lo hace sin reparo alguno para contradecir lo que se decía desde la Comunidad desde su frase amenazadora de días anteriores: “Tomemos el control en la CM, van a venir semanas muy duras y complicadas”, dejando en una serie de “recomendaciones”, como siempre sesgadas al referirlas exclusivamente a Madrid y región, entre ellas “Que las medidas se extiendan no sólo a las zonas de  más de 1.000 contagios por 100.000 habitantes, sino a toda la ciudad y municipios con más de 500 casos” o “Prohibir el consumo en barras de bares y restaurantes en toda la Comunidad y restringir la ocupación de terrazas al 50 %”, es decir, dar la puntilla a la hostelería madrileña mientras siguen sin control en el aeropuerto de Barajas, competencia del prolífico “empleador” de consortes, José Luis Ábalos, amigo de la tercera en la lista de busca y captura del FBI, la que “flotó” sobre sus pistas, Delcy Roríguez, recién nombrada ministra de Economía venezolana, a la que contribuyó a arruinar con sus cuarenta maletas. Una contraprogramación que ha hecho dimitir, a las 48 horas de su nombramiento, al Dr. Emilio Bouza, que aceptó el cargo al percibirlo “como una obligación y un deber para la comunidad y la Nación”, pero según su carta de dimisión “las circunstancias de los dos días y la contemplación de las dos ruedas de prensa simultáneas le obligan a renunciar”.

Pasó de puntillas el ministro por el resto de comunidades “todas están haciendo un esfuerzo”, como si Madrid no lo hiciera, pero como “se coge antes a un mentiroso que a un cojo”, también el viernes, Diego Sánchez de la Cruz publicaba en Libre Mercado el artículo “Madrid, la Comunidad Autónoma con menos fallecidos por habitante durante la segunda ola de covid-19”, que subtitulaba con “La región que gobierna Ayuso tiene un 23% menos de fallecidos que el promedio nacional, mientras que Asturias -socialista, por cierto, añado yo- es líder en decesos per cápita” y decía entre otros datos que “los 6.980 fallecidos de Madrid suponen el 0,105% de su población a cierre de 2019, por debajo de cualquier otro territorio” -la media nacional es de 0’137%. Asturias, con 2.052 fallecidos, tiene un índice del 0’201% sobre su población, casi el doble. Y según el sistema MoMo, Monitorización de la Mortalidad, del Instituto Carlos III, el número de decesos de la Comunidad de Madrid desde el 11 de Mayo pasado es “un 2’6% por debajo de las proyecciones esperadas, 13.889 fallecidos frente a 14.253 en base a la evolución habitual de mortalidad”.

“Ya doblegamos al virus en Abril y Mayo y lo volveremos a hacer ahora” decía el ministro de Sanidad, como con su chulería fanfarrona dijo su jefe Falconeti a primeros de Julio: “hemos derrotado al coronavirus -“abatido” sin duda por la eficacia de esta banda, como vemos-  desde la que invitaba a los españoles a divertirse, que él se tomó al pie de la letra un mes después -Falcon mediante- tomándose tres semanas de vacaciones a costa del Patrimonio del Estado, en Lanzarote y Doñana, con buena parte de su familia directa y “política” -en sentido familiar, aclaro-. Tal vez lo que encerraba esa frase triunfalista era realmente “estamos derrotando a la Corona con el virus comunista”, visto lo visto últimamente en el Congreso y fuera de él: “Siento profundamente” la muerte del terrorista suicidado; reunión de la vicepresidente Carmen Calvo con la portavoz de EH BILDU -“BILDU no es socio para los socialistas en ninguna de sus formas”, dixit esta vez la de Cabra porque “somos gente muy de fiar y desde luego, nosotros no vamos con BILDU”-, que fija el acercamiento de presos de ETA como condición para el apoyo a los PGE; el veto del desgobierno a la presencia del Rey en la entrega de despachos a los nuevos jueces por “no poder garantizar la seguridad del Jefe del Estado”, lo que sería motivo más que suficiente para echar a este gobierno o como mínimo para el cese fulminante del ministro del Interior, pero que no ha sido más que un paso más en la cesión ante sus socios separatistas buscando el mismo apoyo que con los filoterroristas vascos o la salida de pata de banco del ministro de injusticia y “separatista” consorte, Juan Carlos Campo, anunciando el inicio del trámite de indulto a los políticos condenados por el intento de golpe de Estado catalán de Octubre de 2017 –“porque les toca”-, que no contento con ese anuncio se permitió exclamar “Se han pasado tres montañas” -¿será más que los tres pueblos clásicos del dicho?- al grito de ¡Viva el Rey! con que se cerró el acto de la citada entrega de despachos a jueces, a la que muchos no asistieron en solidaridad con Don Felipe VI. Tampoco se quedó corta la vicelehendakari segunda -parece que ha dado por varios “vices” para contentar a los socios- y secretaría general del PSE cuando dijo hace pocos días que “es bueno que los presos de ETA estén cerca de sus familias” y calificó de “hito, el compromiso de BILDU con la gobernabilidad de España”, pero ni una palabra de los derechos a estar con los suyos que perdieron las víctimas de estos “comprometidos” socios con los que perjuraba no tener nada en común la vice primera de España.

Volviendo a las cifras del COVID, leo el artículo de mi buena amiga Myrtha Casanova, fundadora y Presidente del Instituto Europeo para la Gestión de la Diversidad, en el que dice que “en Septiembre de este año han fallecido 50 personas menos que en el mismo mes de 2019” y repaso la web del Ministerio de Sanidad y veo con sorpresa que a 20 de Agosto de 2020 -233 días- el número total de defunciones es de 229.887, lo que arroja una media de 986’64 fallecidos por día, frente a los 416.434 de todo el año 2019, que no había pandemia, y nos da una media de 1.132’70 fallecidos diarios, aunque faltan cuatro meses y once días en los que la primera de las ratios puede subir, pero el dato deja algunas dudas sobre la información oficial y el terrorífico efecto de la pandemia. Y si nos vamos a la evolución de la pandemia del coronavirus en tiempo real, que hace la Universidad Johns Hopkins, actualizada a 21 de Septiembre último, si tomamos la cifra “oficial” de 30.495 muertos a esa fecha, nos cabe el triste honor de ser “medalla de plata”, después de Perú que tiene 962’24, con 648’83 muertos por millón de habitantes, que si consideramos la cifra más real de otras fuentes, en torno a los 53.000, nos coloca en el “oro” indiscutible con 1.127’66 m/m, muy lejos de la pérfida Albión (617’49), los malvados USA (602’75) y la que nos superaba en casos hasta el 3 de Abril, Italia, a la que hoy duplicamos con holgura, y en muertes hasta mediados de Mayo, que a 21 pasado llegan a 35.707 m/m. No cabe duda de que el COVID 19 está, de que al que le ataca, no se sabe muy bien si per sé o por agudización de otras patologías, le produce serios trastornos e incluso en muchos casos la muerte, pero algo no cuadra en la información que nuestras autoridades nos transmiten con su “transparencia” proverbial.

Estaremos atentos a la batalla por Madrid y si se decide la Presidente por adelantar elecciones antes de que el “Redondo” asesor le gane la partida al MAR de la Comunidad.

Antonio de la Torre, licenciado en Geología, técnico y directivo de empresa. Analista de opinión

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