- Por José V. Ciordia, historiador
Tal día como hoy, un 13 de julio de 1997, Miguel Ángel Blanco, un chico de veintinueve años con un presente lleno de actividad, de motivación, de sueños y proyectos y con las aficiones normales de un chico de su edad, era asesinado por la banda terrorista ETA.
Miguel Ángel Blanco nunca imaginó que trabajar por sus conciudadanos en el Ayuntamiento de Ermua como concejal del Partido Popular le convertiría en objetivo de una banda, de una banda de asesinos, la banda terrorista ETA.
Miguel Ángel Blanco tenía veintinueve años cuando ETA lo secuestró el 10 de Julio de 1997, cuarenta y ocho horas después apareció herido de muerte con dos tiros en la cabeza en la localidad guipuzcoana de Lasarte.
Miguel Ángel Blanco era una persona tan rigurosa con la puntualidad que sus compañeros de la asesoría donde trabajaba comenzaron a preocuparse por él al comprobar que se había retrasado media hora en la cita que tenía con un cliente a las 15.30 de aquel fatídico 10 de julio de 1997. Llevaba tan solo unos meses trabajando en esta empresa radicada en Eibar donde acababa de comenzar su carrera profesional como economista. Un comunicado anónimo en llamada al periódico abertzale Egin, sobre las 17.30, informaba que se había secuestrado a un concejal del Partido Popular en Ermua y que el coste de su libertad era la vuelta de todos los presos de ETA al País Vasco antes de las 16 horas del sábado 12 de julio.
A partir de ese momento el pueblo de Ermua, con su alcalde Carlos Totorica a la cabeza empezó a salir a la calle exigiendo la libertad de Miguel Ángel, acompañando a la familia en aquellas angustiosas horas, ejemplo de solidaridad y de concienciación que fue seguido por centenares de miles de ciudadanos españoles. Ermua se convirtió en un referente social en la lucha contra la barbarie y por la Libertad acosada por el terror de ETA.
Miguel Ángel había nacido en Ermua el 13 de mayo de 1968, todas las personas que le conocieron le definían como una persona normal, afable y extrovertida, sencillo y alegre. Era el hijo mayor de un matrimonio de trabajadores: Consuelo Garrido y Miguel Blanco, tenía una única hermana, Mari Mar. Sus padres inmigraron hacía treinta años desde Galicia buscando trabajo, se conocieron y se casaron en Ermua. Miguel Ángel tuvo una infancia sin apuros económicos, pero sin lujos. Su padre era albañil y durante un tiempo Miguel Ángel también lo fue hasta que encontró otro trabajo más acorde con los estudios que había realizado de económicas. A los 7 meses de licenciarse su sueño, trabajar en una empresa, “Eman Consulting” que le permitiera desarrollar su preparación cerca de su querido pueblo, Ermua. Pasaba sus días a caballo entre Eibar y Ermua, localidades en la que se ubican las sedes de la empresa para la que trabajaba, montado en el tranvía que une ambas poblaciones. Aún le quedaba tiempo para tocar la batería con su grupo “Poker” y servir a su comunidad desde su puesto de concejal. Un joven normal que no había renunciado a divertirse, que pese a sus responsabilidades políticas y laborales salía los fines de semana con su cuadrilla y su novia a tomar vinos y disfrutar de sus amigos. Miguel Ángel Blanco alternaba su trabajo con la política desde 1995, año en el que se afilió a Nuevas Generaciones del Partido Popular, dirigidas en aquella fecha por su amigo de universidad y Presidente de Nuevas Generaciones, Iñaki Ortega. Éste le convenció y logró que se integrara en el Comité Ejecutivo de la provincia de Vizcaya. Cuando tuvo edad suficiente abandonó Nuevas Generaciones y se comprometió con la política local. Fue número tres en las listas del Partido Popular por Ermua en las elecciones municipales de mayo de 1995, en las que el PP cuadriplicó sus anteriores resultados en el pueblo y en las que Miguel Ángel logró su acta de edil.
La política activa era para Miguel Ángel una manera de colaborar con sus conciudadanos y contribuir a mejorar Ermua, pueblo que él tanto amaba, aumentar el bienestar de la gente, escuchar sus demandas. Toda la familia estaba muy orgullosa del compromiso político que el hijo mayor había tomado, nadie, salvo su madre, tuvo temor por lo que podría pasarle. A los pocos meses de que Miguel Ángel empezara a trabajar en el Ayuntamiento como concejal del Partido Popular fue asesinado Gregorio Ordóñez. Este asesinato conmocionó a toda la sociedad, Gregorio Ordóñez era concejal, en este caso teniente de alcalde, ETA lo asesinó el 23 de enero de 1995. La ofensiva terrorista de ETA contra los cargos públicos constitucionalistas, especialmente contra los concejales, actuaba en toda su vil crudeza. A Miguel Ángel le conmocionó mucho este asesinato porque además de ser compañero de partido, el sábado anterior habían coincidido en un acto y le habían presentado a Gregorio Ordóñez.
El secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco marcó un antes y un después en la lucha contra el terrorismo. Miles de ciudadanos en toda España salieron a la calle a defender la vida y la Democracia, se pusieron en la piel de Miguel Ángel, su familia y sus compañeros e intentaron con su manifestación y su clamor salvar la vida de un ciudadano víctima de la barbarie de ETA. España entera señaló a ETA y a sus cómplices políticos como los principales enemigos del Estado de Derecho, como el auténtico problema vasco.


