El desalojo del edificio pamplonés llamado Palacio del Marqués de Rozalejo ha constatado la diferente manera de ver las cosas de los socios de gobierno que sustentan y conforman hoy al gobierno de la señora Barcos y al gobierno de Joseba Asirón, este en el Ayuntamiento de Pamplona. Una de Geroa Bai y otro de Bildu.
Mientras unos, los primeros, realizan un ejercicio de responsabilidad al recuperar un edificio público; otros, los segundos, critican el desalojo de dicho edificio y defienden a los «okupas», sin pensar en el uso público y no particular que pudiera a darse a esa construcción.
El Palacio Marqués de Rozalejo llevaba 11 meses ocupado por quienes consideran que todo es propiedad de quien lo utiliza. Sin serlo. Grupos antisistema y simpatizantes del llamado movimiento nacional vasco, radical. Aquellos de los que tanto gusta rodearse el equipo de gobierno pamplonés y a los que defiende.
No sería descabellado que los grupos políticos presentes en el Ayuntamiento de Pamplona o en el propio Parlamento navarro, solicitaran la dimisión de los munícipes. Cabe esperar.
La no asunción de responsabilidades ante la ocupación de un edificio público, muestra dejadez de funciones, hecho incompatible para quien gobierna a toda una colectividad.


