De sorprendente, por inesperada, se pudiera calificar la sentencia de un Juzgado de Pamplona por la que se ordena la restitución de los restos mortales de 3 navarros que fueron exhumadas de la Cripta del Monumento pamplonés a Los Caídos por la Patria , el General Sanjurjo y los hermanos Aznar de Javier.
Dicha sentencia alude a que la normativa empleada por el Ayuntamiento de Pamplona para justificar el desalojo de la Cripta de los restos mortales de los allí enterrados, el Decreto Foral de sanidad mortuoria no es competente de aplicar en la Cripta aludida, puesto que ésta no es ningún cementerio.
Resulta curioso comprobar como el Ayuntamiento, en lugar de utilizar la pretendida Ley de la Memoria Histórica de 2007, se saca de la manga, otra norma existente, pero apenas utilizada, para conseguir el permiso correspondiente.
El cinismo campa por sus respetos. Tanto hablar de la Memoria Histórica y resulta que se utiliza otra norma para conseguir un objetivo. Señal inequívoca de la poca confianza hacía la Ley estrella del Gobierno de Zapatero, mantenida y ejecutada por Rajoy, la llamada Ley de Memoria Histórica. Que legisla solo sobre una parte de la historia, 40 años.
A los muertos hubiera que dejarles en paz.
Ahora toca esperar la sentencia al recurso interpuesto por el Ayuntamiento a esta sentencia,


