
La modificación de la Ley electoral española es una reclamación que pide un segmento grande de la sociedad.
No puede entenderse que partidos, con un número de votos menor que otros, obtengan más representatividad. Así ha ocurrido en las últimas elecciones catalanas, donde el separatismo ha podido mantener, gracias a provincias como Lérida o Gerona, sus escaños frente al partido que ha ganado las elecciones catalanas, Ciudadanos.
Lo mismo ocurre e nivel nacional donde partidos, que sólo se presentan en determinadas regiones y no en todo España, obtienen más representantes que el resto que sí se presenta a nivel nacional.
Estos partidos suelen ser los nacionalistas. Y así ocurre, que obtiene diputados con un menor número de votos que el resto. Además, por si esto no fuera poco, estos partidos suelen ser clave para que los partidos a nivel nacional puedan llegar al poder y mantenerlo, con las contrapartidas que eso supone.
Urge cambiar la ley electoral. Cosa que no se ha hecho, a pesar de que así lo prometiera Rajoy en la campaña electoral que le dio la mayoría absoluta. Una ley que dentro de la lógica matemática y política debiera premiar, en escaños, a quien verdaderamente lo merece, no solo a aquellos que son minoritarios y solo se presentan en determinadas regiones, obteniendo con ello más representantes que el resto.

