
La discordancia en el grupo parlamentario de La República En Marcha, muchos de cuyos diputados se estrenan en la Asamblea, ha disparado las críticas de la oposición al movimiento del presidente de Francia, Emmanuel Macron, con acusaciones de «novatos» y «amateurs».
Los propios responsables del partido y del Gobierno reconocen esos traspiés, que han influido en el desplome de la popularidad de Macron en el verano.
El último sondeo, publicado el jueves 3 de agosto por el instituto demoscópico Elabe, constataba una caída en su popularidad de cinco puntos en un mes: ahora el 40 % de franceses asegura que confía en él, frente al 62 % que lo hacía nada más asumir el mando en mayo pasado.
Algún diputado debutante sufriendo para leer su texto en público o la presidenta de una comisión criticando a sus colegas a micrófono abierto han ahondado en esa sensación de precariedad, en un grupo que se presentó a las elecciones legislativas como abanderado de una nueva forma de hacer política. Las criticas le vienen de la izquierda y de la derecha.

