
Hace unos días varios ministros del Gobierno deEspaña auguraban que la crisis se iba a dar por terminada en el año 2020, cuando el número de personas en paro iba a disminuir a los niveles de antes del año 2007.
Sin embargo, también estos últimos días, hemos conocido varios indicadores que no confirman estas afirmaciones. Dichos indicadores han sido el del numero de personas que están en paro, que este mes ha aumentado de una forma significativa -a diferencia del mes anterior, con datos positivos de la evolución del paro, nadie ha comentado nada al respecto- y el del número de familias que tienen a todos sus miembros en paro, que también ha aumentado.
Seguramente, todas estas personas, todas estas familias -más de un millón-, cuando oyen triunfalismos, cuando escuchan que la economía va bien o que este país está saliendo de la crisis, su nivel de “cabreo” aumenta un buen número de puntos porcentuales y acaban acordándose de la familia de quien con todo el desparpajo del mundo dice que en este país no hay crisis o se está saliendo de ella.
Los ciudadanos acaban hartos de esta situación y solo demandan soluciones efectivas. No les basta con oír buenas palabras. Las palabras no llenan su estómago. Los políticos deberían ser conscientes de que sus palabras son escuchadas por millones de personas y que quienes les escuchan no son “tontos” y no se creen ya las palabras de quienes tantas veces les han decepcionado.

