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Trump y Merkel marcan distancias en comercio e inmigración, pero acercan posturas sobre la OTAN y Ucrania

El presidente de EE.UU. y la canciller alemana se reúnen por primera vez cara a cara en un frío primer encuentro

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la canciller alemana, Angela Merkel, reconocieron hoy los desacuerdos que han marcado el comienzo de su relación y trataron de acercar posturas respecto a la OTAN y Ucrania, en un frío primer encuentro entre dos líderes con ideas casi opuestas sobre el mundo.

La jornada de reuniones en la Casa Blanca no logró acabar con la profunda brecha entre Merkel y Trump, quien ha contradicho a la canciller en todo tipo de temas, desde el futuro de la Unión Europea (UE) y la OTAN hasta la inmigración y los refugiados, pasando por el comercio, el acuerdo nuclear con Irán o la relación con Rusia.

Después, en la rueda de prensa conjunta, los dos líderes han intercambiado elogios y agradecimientos corteses, aunque han marcado claramente sus posturas, especialmente en lo relativo a los intercambios comerciales, con Merkel subrayando el beneficio mutuo que obtienen las dos partes cuando se comercia mientras Trump cargaba contra el libre comercio: «Creo que una política comercial debe ser una política justa, y Estados Unidos ha sido tratado muy, muy injustamente a lo largo de los años, y eso se va a acabar».

El comercio, la principal dicrepancia

En el plano económico, Merkel expresó su deseo de que Trump considere reabrir la negociación sobre el tratado de libre comercio e inversiones (TTIP) entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, y dejó caer que Alemania no se plantea un acuerdo comercial bilateral como los que el nuevo mandatario estadounidense dice preferir.

“No soy un aislacionista, soy un comerciante libre, un comerciante justo“

«Nuestro libre comercio nos ha llevado a que ocurrieran muchas cosas malas, si miras a los déficit que tenemos, si miras a toda la acumulación de deuda que hemos tenido», ha insistido Trump, quien, pese a todo, ha negado ser un proteccionista: «No soy un aislacionista, soy un comerciante libre, un comerciante justo», ha asegurado y, a continuación, ha dejado caer que «los negociadores de Alemania han hecho mejor su trabajo que los de Estados Unidos».

Los dos mantuvieron además un encuentro con empresarios de ambos países, en el que Trump elogió el «exitoso modelo» alemán de formación a trabajadores de manufactura.

«Sobre las escuchas telefónicas de la anterior Administración, al menos tenemos algo en común, quizá», afirmó Trump al ser preguntado por sus denuncias de que el expresidente Barack Obama ordenó espiar sus comunicaciones en su torre de Nueva York el año pasado.

El mandatario trataba así de explotar uno de los puntos débiles en la cercana relación que Merkel mantuvo con Obama: la revelación de que un teléfono móvil de la canciller alemana fue intervenido por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) entre 2002 y 2012.

Trump recalca que la inmigración «es un privilegio»

Trump también reconocía implícitamente, sin embargo, que no tiene mucho en común con Merkel, como demostró al defender frente a ella su política dura contra la entrada a Estados Unidos de refugiados e inmigrantes de ciertos países, algo que la canciller ha criticado.

«La inmigración es un privilegio, no un derecho, y la seguridad de nuestros ciudadanos debe ser siempre lo primero, sin cuestionamientos», subrayó Trump durante la conferencia de prensa.

Merkel no dudó en disentir, al afirmar que hay que «proteger las fronteras», pero sin dejar de «tener en cuenta a los refugiados, darles oportunidades de moldear sus propias vidas donde están y ayudar a los países que ahora no están en condiciones de hacerlo».

«Creo que esa es la forma correcta de hacerlo, y este es obviamente un tema sobre el que hemos intercambiado posturas», dijo.

Ambos esquivaron el tema del futuro de la Unión Europea (UE), pero sí trataron de mostrarse unidos en lo relativo a la OTAN, una alianza que Trump tachó de «obsoleta» durante la campaña electoral del año pasado.

«Muchas naciones deben vastas cantidades de dinero (a la OTAN), y es muy injusto para EEUU. Estas naciones deben pagar lo que deben», subrayó Trump.

Merkel, por su parte, aseguró que Alemania está comprometida a «aumentar su gasto» en la defensa común, algo que Trump agradeció.

La canciller alemana afirmó, además, que Trump «se ha comprometido personalmente con el proceso de Minsk» para poner fin al conflicto en el este de Ucrania, y aseguró que ambos trabajarán juntos «en los próximos meses» para encontrar «una solución segura» para ese país y «mejorar la relación con Rusia».

La Casa Blanca había adelantado que Trump quería aprovechar la reunión con Merkel para pedirle consejo sobre cómo relacionarse con el presidente ruso, Vládimir Putin, aunque el mandatario estadounidense evitó mencionar a Rusia durante la rueda de prensa.

 

El lenguaje corporal de los líderes hablaba por sí solo, y la anécdota del día tuvo lugar cuando los fotógrafos entraron en el Despacho Oval y Merkel le preguntó a Trump si quería darle la mano, a lo que el presidente estadounidense no respondió.

Trump, conocido por sus efusivos apretones, sí le dio la mano a Merkel a su llegada a la Casa Blanca, y se aseguró de elogiar a la canciller por «su liderazgo a la hora de apoyar a la OTAN, sus esfuerzos en Afganistán» y sus contribuciones a la lucha contra el yihadista Estado Islámico (EI).

Pero el comentario con el que Trump cerró la conferencia de prensa dejó clara su escasa conexión con la canciller alemana. NAVARRA INFORMACIÓN/EFE

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