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El desahucio de la Familia Santa

El desahucio de la Familia Santa

He ido por mi ciudad buscando a esa Santa Familia que quería poner su hogar entre nosotros.

He buscado en el atrio del Ayuntamiento: de obras. Es normal que no estén. Sigo buscando.

He ido junto al árbol gigante navideño, en medio de la Plaza del Rey, sitio emblemático, sería ideal que allí estuviera: nada, solo una pista de hielo. Iré a otro sitio.

Pensé que quizás en la Alameda. Dado que en el ayuntamiento no podía ser, sería la Alameda un lugar oportuno. Con ese templete tan hermoso y tradicional, un sitio magnífico e innovador… ¡Pues tampoco!

Ya se, José y María, con el Niño ya nacido estarían situados en el centro de la Plaza de la Iglesia, el corazón de la ciudad, en un pesebre pobre pero digno, instalado por nuestro gobierno municipal con todo detalle, para cumplir con la tradición española inmemorial… Y allí además le podrían cantar los coros de campanilleros que abundan en la Isla, y los Reyes Magos acercarse a adorar, y… ¿Qué veo? Una cola inmensa de padres con sus niños… Un “portal” hecho de maderas… Pero… Un figurante vestido como de payaso… Un viejo con barbas y pantuflas… No puede ser… ¡La casa de un tal Papá Noél en el sitio donde ha estado nuestro Belén municipal!

En ese momento alguien me indica que allí al lado, apagado y oscuro, visitado por alguna familia piadosa, curiosa, o simplemente indignada, se encuentra la Sagrada Familia de la Isla. Detrás de unos barrotes que delimitan el atrio de la Iglesia Mayor. Junto a la puerta de la misma. Y porque no han podido meterlo en la sacristía… Allí, para que no se vea mucho.

Un Belén es para ponerlo en medio de la ciudad. En el corazón de la misma. Lo que se celebra es la Navidad, no el solsticio de invierno. Y Navidad quiere decir Nacimiento, Natividad. La llegada a este mundo de Cristo Redentor. Y si no, que no la celebren. Que se atrevan a derogarla.

Se quieren esconder los belenes en España. En unos sitios descaradamente, como en Madrid, quitando el de la Puerta de Alcalá. Y provocando la reacción de la gente, que han ido a cientos a poner los suyos propios en el sitio.

Y en otros lugares, como en San Fernando, más sibilinamente, de tapadillo, de guante blanco, sin querer “conmocionar” a nadie, con muchos razonamientos y excusas… Que si ahora está más vigilado… Que si el edificio municipal está en obras… Desterrar el Nacimiento del corazón de La Isla es el objetivo. Que no se engañe nadie.

¿Cómo puede suceder esto en una ciudad cofrade, de las mejores de Andalucía? ¿Cómo puede suceder esto en una ciudad referente del belenismo nacional? ¿Como puede suceder en una ciudad ejemplo de la renovación catecumenal posconciliar?

Y ya que la alcaldía prometió a la Iglesia (y lo que se promete se cumple, a más que se aceptó sólo en esas condiciones) que sería algo temporal –DOS O TRES AÑOS-, pues dejémoslo en dos, y el año que viene, tengan el acierto de rectificar y ponerlo en un lugar emblemático de la ciudad… ¡de la ciudad civil! No en los edificios religiosos, que ya tienen los suyos. Faltaría más.

Y mira si hay sitios: bien junto al magnífico árbol de Navidad de la plaza Rey, debidamente instalado y custodiado. Bien en la plaza de la Iglesia, desplazando a otro sitio o eliminando esa bochornosa y anti-tradicional casita del papá noél (recuerdo el mejor Belén instalado en San Fernando, allí mismo, con un puente, corrales de animales, etc. que sería hoy aprovechable también turísticamente). Bien en la Alameda, utilizando el templete, con una buena organización del mercadillo en torno a él.

O bien en el próximo palacio-despacho de la alcaldesa, en el antiguo y clausurado museo (qué mayor honor sería para Cavada que alojar en su palacio a todo un Rey de Reyes…), que se podría abrir al público todo el día, con música apropiada en el patio neoclásico y una portada adecuada que invitase a los ciudadanos a entrar… En fin, son solo ideas.

Y como es Navidad, y el buen rollito es lo que priva, se las ofrezco al equipo de gobierno con todo mi afecto. Espero que las rimas iniciales las acepten como parte de la ironía desenfadada propia de estos días (al mismísimo Señor San José, Patrono de la Ciudad, fíjense lo que le decimos en villancicos…)

Feliz Navidad a todos, mosqueteros y vecinos.

Pedro Mejías 

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