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Atentado terrorista en el Parlamento británico

  • Por José V. Ciordia, historiador

Tal día como hoy, un 5 de noviembre de 1605, las llamadas Casas del Parlamento Británico estuvieron a punto de volar por los aires, por obra y gracia de un grupo de católicos que pretendían asesinar al rey protestante Jacobo I, a su familia y a la mayor parte de la nobleza protestante, durante la  ceremonia anual  de apertura del Parlamento.

Conocida como la Conspiración de la Pólvora, este intento de atentado terrorista, fue organizado por el líder católico Guy Fawkes. Esta medida pretendía ser la señal para un gran levantamiento de los católicos ingleses, descontentos por las severas medidas penales adoptadas contra ellos. El Gobierno descubrió la conjura, y acabó con la ejecución de la mayor parte de los conspiradores,  sirviendo de pretexto para un endurecimiento de las medidas anticatólicas. El descubrimiento a tiempo de la conspiración impidió el derrocamiento de la dinastía protestante de los Estuardo, personificada en Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia, y la entronización de un monarca católico, previsiblemente su hijo el príncipe Carlos, debidamente instruido en los dogmas católicos.

conspiracion-de-la-polvoraEl plan consistía en colocar unas cargas de pólvora en los sótanos del Parlamento para hacerlas estallar en la  ceremonia de apertura.

El grupo de conspiradores alquilaron una dependencia en los sótanos del Parlamento, donde poco a poco fueron almacenando 36 barriles de pólvora, aguardando a que el rey abriese oficialmente las puertas del Parlamento a principios de octubre de 1605 para hacerlos estallar. Pero una epidemia de peste obligó a aplazar la ceremonia hasta el 5 de noviembre.

Diez días antes, un noble católico, William Parker, barón de Monteagle, recibía una carta anónima en la que se le advertía del peligro que corría al asistir a la ceremonia del rey. Conocida dicha misiva por los protestantes, organizan un contra complot dirigido a detener a todos los integrantes del grupo terrorista.

El 4 de noviembre, se registra el edificio del Parlamento. Allí encuentran a Guy Fawkes ultimando los preparativos para la voladura. Historiadores afirman que no reveló los nombres de sus cómplices, otros dicen que sólo algunos. Sin embargo, no cabe duda alguna de que fue torturado brutalmente.

Sometidos a juicio los terroristas, entre ellos Fawkes, fueron ejecutados «en el mismo lugar que habían planeado demoler», frente a Westminster, siguiendo la costumbre con los traidores: «Colgándoles del cuello sin dejarles morir, seccionándoles los genitales, echándolos al fuego ante sus propios ojos y, hallándose aún vivos, destripándoles y arrancándoles el corazón antes de decapitarles y despedazarles. Luego se expondrían ante el público las cabezas clavadas en picas y serían arrojados los restantes trozos a los pájaros para su alimento». Para asistir a las ejecuciones hubo que pagar entradas como a cualquier otro espectáculo de masas; Fawkes evitó tal destino saltando de la escalera del patíbulo con la soga al cuello, rompiéndose el cuello en el acto.

Aunque el sótano donde se almacenó la pólvora desapareció en el incendio de 1834, desde aquel 5 de noviembre de 1605 la guardia del Parlamento ha seguido registrando el edificio todos los años como preámbulo a la ceremonia de apertura por el monarca —actualmente, la reina Isabel II—, más por conservar la tradición que como precaución, existiendo métodos más modernos para contrarrestar cualquier tipo de atentado.

El 5 de noviembre de cada año, en el Reino Unido, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Terranova, Canadá, San Cristóbal y Nieves, algunas partes de EEUU, se celebra el fracaso del complot. Allí se conoce como la Noche de Guy Fawkes, la Noche de la Hoguera o la Noche de los Fuegos Artificiales

 

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