
Halloween puede convertirse en un problema cuando tienes un hijo con diabetes, celiaquía, alergia o intolerancia alimentaria. Además de ser peligroso, se puede generar en el niño una sensación de marginación por ser distinto a los demás.
Por ello, para que todos puedan disfrutar de esta fiesta que cada año tiene mayor acogida entre los pequeños, te dejamos unas recomendaciones y medidas de precaución para una noche de miedo.
Decálogo para un Halloween seguro, ¡sin sobresaltos!
- En el colegio, asegúrate que los profesores y cuidadores están al tanto de las necesidades alimentarias de los niños, y que, en caso de hacer una fiesta con chuches, pedir permiso primero a todos los padres. Pídeles también que recuerden al resto de padres que hay niños con alergias: para un peque, es muy difícil decir NO a un caramelo o chocolate.
- La mejor parte es disfrazarse: quita la expectativa sobre los dulces poniendo todo el foco de atención en la vestimenta.
- Haz una fiesta en tu propia casa: podrás organizar un menú que incluya las necesidades de tu hijo.
- Sustituye los dulces por juguetitos: evitarás un problema y los niños disfrutarán más.
- Si tu hijo es diabético, contrólale los niveles de glucosa y aprovecha para enseñarle la lección de que los caramelos elevan la glucosa.
- Si tu hijo sale solo con sus amigos, tu médico os mostrará cómo puede incorporar algunos dulces sin correr riesgos.
- Si tu hijo es intolerante al gluten o presenta alguna intolerancia alimentaria, procura que preste atención a los componentes de los snacks.
- ¿Adolescente y diabético? Recuérdale que en caso de tomar alcohol lo haga con moderación, ya que su consumo favorece las hipoglucemias.
- En el caso de las alergias, el niño debe llevar siempre la medicación a mano (en una mochila) y no alejarse de un adulto que sepa cómo actuar en caso de reacción.
- Finalmente, asegúrate de que tu hijo salga de casa habiendo comido: un estómago lleno minimiza la tentación de probar caramelos o chuches. LAURA MUÑOZ – QUIRÓNSALUD
Este artículo ha sido elaborado a partir de las informaciones de la doctora Pilar Cots, alergóloga en Complejo hospitalario Ruber Juan Bravo – grupo Quirónsalud.
