
Uno de los indicadores del buen estado de la economía de un país, de una región o de una comunidad autónoma, como son las que tenemos en España, es el del indicador de I+D+I. Este mide el grado de innovación tecnológica existente, entre otros, en el sector industrial y empresarial.
En el caso de la Comunidad Foral de Navarra, su gobierno, el cuatripartito formado por Geroa Bai-Bildu-Podemos e IU, pretende aumentar el I+D+I con el fomento de la tasa de emprendedimiento desde un exiguo 3, 5 % a un 5 % a través de una batería de medidas.
Todo ello parece muy bonito, pero la realidad muestra otra cara. Un gobierno que ha subido los impuestos a los ciudadanos, un gobierno que olvida a los autónomos, un gobierno que pretende cobrar más a las empresas en conceptos, como por ejemplo, los IBI, que si bien lo recaudan las entidades locales, luego pasan a sus manos; un gobierno, en suma, preocupado más por recaudar que por satisfacer necesidades, no parece vaya a dedicarse al fomento de la investigación tecnológica, salvo, quizá, de vez en cuando, a aparecer en los medios con medidas de escaso calado, como parece vaya a ser este momento.
La investigación suele ser la que más sufre los recortes en situaciones de crisis. La adopción de medidas que intenten paliar este déficit debe ser rotunda y efectiva. No vale contentarse con hacer ver que se hace algo. La inversión en tecnología es tarea primordial para el tejido industrial.

