Tal día como hoy, un 21 de mayo de 1956, se detonaba la primera bomba de hidrógeno dejada caer desde un avión, la llamada Redwing Cherokee, de 3800 kilotones -un kilotón es el equivalente al peso de mil toneladas métricas- en el atolón Bikini -arrecife coralino de forma anular y con una laguna interior que se comunica con el mar -, en las islas Marshall de Oceanía.
La Redwing Cherokee era la segunda de las 17 pruebas nucleares -cada una de ellas con el nombre de una nación india-, que EEUU realizo entre mayo y julio de 1956. El objetivo principal era probar una nueva generación de bombas nucleares. También se probaron dispositivos de fisión y pequeñas armas tácticas para la defensa aérea.
Un superbombardero, B-52, traído especialmente para la ocasión fue el encargado de transportar la bomba. Cuando se encontraba a 93000 pies de altura y a las 05 h: 51 m: 21 segundos de la madrugada , la bomba fue lanzada. Tenía que explosionar a 4350 pies de altura, cosa que así hizo. Pesaba unos 6000 kilos aproximadamente.
La bomba H, bomba termonuclear o bomba de hidrógeno, es una bomba no solamente impulsada por la fisión – separación de átomos- nuclear, sino por la fusión (unión) de átomos de hidrógeno, que generan una explosión que es 100 veces mayor que la de una bomba nuclear. La temperatura alcanzada en el lugar de la explosión es de más de 15 millones de grados, tan caliente como el núcleo del Sol.
Si la explosión atómica en Hiroshima mató entre 90.000 y 140.000 personas, una bomba de hidrógeno podría potencialmente matar a muchas más personas. Estar en la “zona cero” – donde la bomba estalla en una enorme bola de fuego – supone unas posibilidades de supervivencia nulas. La explosión sería visible desde una distancia de alrededor de 16 kilómetros.
Después de los EEUU, solo la Unión Soviética, el Reino Unido, China, Francia y la India han desarrollado pruebas con bombas de hidrógeno.




