
Los alumnos de bachillerato del colegio Cardenal Larraona de Pamplona dedican al menos una hora a la semana dentro de su programa lectivo a la asistencia a ancianos y comedores sociales
La idea es «compartir momentos de ocio con ancianos en su residencia, ayudar a los más necesitados en un comedor social, actividades en una ONG, trabajo con disminuidos psíquicos, ayudar a pacientes de esclerosis múltiple o enseñar catequesis a los niños más pequeños del colegio son algunas de las actividades que los alumnos de bachillerato realizan en un programa único en la capital navarra».
La actividad, dentro del Proyecto de Educación Social (PES), está vinculada a la asignatura de Religión en 1º de Bachillerato, donde hay una treintena de alumnos, aunque también los de 2º de bachillerato que lo desean pueden seguir realizándola. Por ello, en este nivel la experiencia del año anterior en el PES se complementa con una actividad de una semana de duración en labores de asistencia a personas mayores en una residencia de Valladolid.
Josu Jiménez, responsable del Departamento de Pastoral del colegio, área de la que depende el programa, señala iene como objetivo “despertar en los alumnos el interés sobre la situación social de las diferentes desigualdades, problemas de integración, realidades de exclusión, etc., que presenta nuestro mundo, pero desde el terreno, dando el salto de la teoría a la práctica”.
Desde el colegio indican que la implicación de los jóvenes, de 16 y 17 años, es prácticamente total, y periódicamente tienen que reflexionar sobre ello en clase y entregar lo que en la asignatura se conoce como el ‘solidiario’, un diario en el que van recogiendo sus sensaciones después de vivir la experiencia de voluntariado.
“Te ayuda a darte cuenta de lo que tienes y de que puedes ser feliz con mucho menos”, apunta un joven alumno de 16 años que decidió hacer su voluntariado en la residencia de ancianos de La Misericordia. Otro compañero, de la misma edad y que ayuda semanalmente en el comedor social París 365, apunta que “me di cuenta de que estas personas podrían pertenecer perfectamente a mi familia, lo que me hizo concienciarme con la labor solidaria que creo necesaria en estos tiempos”. Para muchos, además, supone una realización personal: “busco que estas personas me hagan el corazón un poco más blando y que aprenda a valorar lo que tengo”.
El método se basa en las premisas ver-juzgar-actuar, que incluyen un análisis de la realidad que se van a encontrar, un juicio crítico sobre ella desde unos principios éticos y un compromiso de transformación de la misma. La actuación de cada alumno en el proyecto será evaluada.
