
Nacido en Alejandría (Italia) el 5 de enero de 1932, el intelectual, escritor, semiólogo y filósofo de prestigio internacional es el autor de la superventas ‘El nombre de la rosa’
A los 84 años, y sin perder en ningún momento la curiosidad crítica, murió anoche en Milán el escritor, filósofo y semiólogo italiano Umberto Eco. La noticia fue comunicada al diario italiano La Repubblica por la familia. Falleció a las 22.30 en su casa. El autor de obras imprescindibles como El nombre de la rosa, en 1980, o El péndulo de Foucault, en 1988, había nacido en Alejandria el 5 de enero de 1932. La última de las obras de su fecunda carrera como autor de novelas de éxito y ensayos de semiótica, estética medieval o filosofía. Su último libro fue Número cero. La novela, publicada en España en abril de 2015, fue editada en otros 34 países y contenía una feroz e irónica crítica al mal periodismo, la mentira y la manipulación de la historia.
Tras difundir la noticia de su fallecimiento , el diario La Repubblica escribió en su web un titular que resume muy bien la personalidad de Eco y el respeto, casi unánime, que despertaba en Italia: “Muere Umberto Eco, el hombre que lo sabía todo”. Como destacaba Il Corriere della Sera, Eco ha sido una presencia constante e imprescindible de la vida cultural italiana del último medio siglo, pero su fama, a nivel mundial, se debe al extraordinario éxito de El nombre de la rosa, del que se vendieron millones de copias en todo el mundo. “Recorrer la vida y la carrera de Umberto Eco”, explica el diario de Milán, “significa también reconstruir un pedazo importante de nuestra historia cultural”.
Entre sus innumerables premios está el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades del 2000. Inquieto hasta el fin, acababa de lanzar una nueva editorial, La Nave de Teseo.
Eco aplicó su mirada crítica a las redes sociales: » Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los necios»

