
El sector educativo navarro y la sociedad misma, asisten perplejos a que, por intentar fomentar un idioma minoritario, el euskera, como así lo ha establecido el Observatorio Europeo de las Lenguas, se incumplan y se salten «a la torera» directivas educativas.
La «ratio» educativa de esta comunidad o, lo que es lo mismo, el número de alumnos por aula estipula que son 25 para los 3 años y 32 para la ESO. Ahora, el Consejo (navarro) del Euskera aprueba que solamente con 8 alumnos se pueda poner en marcha un aula de ‘euskera’.
El agravio comparativo es obviamente enorme, máxime cuando se niegan desdobles -poder dividir una clase en 16 alumnos- en multitud de centros, si son concertados mejor, aludiendo falta de presupuesto. Dichas clases al no poder desdoblarse permiten que la calidad de atención al alumnado disminuya notoriamente, pese al esfuerzo de un profesorado que cada 50 minutos debe atender a 32 alumnos diferentes.
La actitud tendenciosa de este gobierno por la que sólo se hace merecedora de atención un tipo de individuo concreto, debería ser contestada en todos los estamentos sociales y políticos.
La educación unidireccional con la que algunos gobiernos obsequian a sus ciudadanos, es una muestra de totalitarismo feroz, que recuerda tiempos pasados y pretéritos. Los nacionalismos, pretenden unificar y transformar a la sociedad. No debería permitírse.

