
A la izqda. el campeón de go Fan Hui, batido por AlphaGo Imagen: Google/Deepmind
La Inteligencia Artificial (IA) ha alcanzado una nueva meta que parecía imposible: vencer en el juego del go. Desde que en 1996 el Deep Blue consiguiera vencer al ajedrecista Gary Kaspárov, han tenido que pasar 20 para que otro programa pudiera vencer al juego milenario chino.
La victoria en el juego del go ha sido un gran paso para el desarrollo de la IA, ya que parecía imposible llegar a analizar la totalidad de sus múltiples variables (en una partida de ajedrez, cada jugador puede realizar de 20 a 30 movimientos por jugada frente a los 300 que se pueden hacer en el go).
El programa AlphaGo ha sido el responsable de semejante hazaña y ha sido diseñado por la compañía Google DeepMind cuyo objetivo es la creación de algoritmos que sean capaces de aprender por sí mismos basándose en la experiencia y en la información que recogen.
El AlphaGo aprende recogiendo los datos sobre las acciones que va realizando, recopilando la información en un cerebro artificial que se asemeja a las redes neuronales humanas y que le permiten un aprendizaje más profundo.
¿Qué puede traernos el futuro?
El AlphaGo ha dado un paso importante en la IA porque su forma de aprender se asemeja a la de la mente humana: aprende observando y practicando solo, lo que le lleva a reforzar su técnica. ¿Qué puede venir a partir de aquí? El juego del go ha sido solo el principio de lo que este programa puede alcanzar con el paso del tiempo. Sus creadores auguran que este cerebro podría, en 10 años, analizar cambios meteorológicos o diagnósticos médicos.
Y es aquí donde la IA comienza a aparecer retando frente a frente a la figura del hombre. No son pocas las voces que ya se han alarmado sobre las posibilidades de que la IA llegue a realizar trabajos que hasta ahora solo ha realizado el ser humano. Todo lo que parecía una simple ocurrencia propia de los libros de ciencia ficción, el AlphaGo ha mostrado que está muy cerca de hacerse realidad.
Empleos futuros
Durante los próximos 10 años, veremos como la IA se introduce en nuestras oficinas, fábricas y hogares como si se tratase de una segunda revolución industrial, pero en este caso, las máquinas nos sustituirán liberándonos de labores que hacemos bien, lo que provocará la desaparición de muchos de los puestos que conocemos ahora.
Ya se habla de robots que cuiden de enfermos, de máquinas que sepan sacar el máximo partido de la agricultura o de asesores digitales que nos ayuden con nuestras finanzas. ¿Qué oficios quedarán a salvo de la IA que nos viene?
Todavía no podemos saber, con datos concretos, la totalidad de ámbitos de nuestra vida en los que la IA se acabará introduciendo. Un estudio de la Universidad de Oxford ha hecho un cálculo, basándose en 9 variables, sobre las profesiones que tienen más posibilidades de ser realizadas por un autómata. En color rojo podemos ver los trabajos que tienen más riesgo de ser sustituidos, con amarillo los de un riesgo medio y, en verde, los de bajo riesgo. Según este estudio, en este último grupo estarían incluidas las profesiones que se desarrollan gracias a la inteligencia social, donde factores como la empatía o la psicología son imprescindibles.
Infografía realizada por PokerStars
Por el momento, se ha conseguido que el cerebro del AlphaGo se asemeje a las neuronas del cerebro humano, aunque todavía queda mucho recorrido para que la IA consiga reproducir la parte emocional del hombre. Aún así, ya podemos comprobar que se han dado algunos pasos al respecto, como el caso de la compañía Emotient, que compró Apple a principios de enero y que utiliza la IA para reconocer las emociones del usuario y entender mejor lo que necesita.
La apuesta por la IA
Google adquirió en 2014 la compañía DeepMind responsable del AlphaGo. Pero el buscador no es la única compañía que ha apostado por la IA para diversificar su negocio y desarrollarse en nuevos sectores.
A Google le han seguido otras que no quieren perderse la oportunidad de ser protagonistas de la tecnología del futuro: la semana pasada Microsoft compró el teclado predictivo SwiftKey por 250 millones de euros, un programa que utiliza los mensajes que se han mandado previamente para predecir los siguientes; Facebook presentó en enero a su mayordomo que reconocerá nuestra voz y controlará todos los aspectos de la casa; o la inversión, durante los próximos 5 años, de 1.000 millones de dólares de Toyota en un laboratorio de IA.
La IA ha venido para quedarse. La victoria del AlphaGo es solo una pequeña muestra de todo lo que puede llegar en el futuro.


