
Si los datos que se han aportado en la conferencia de Roma contra el Estado Islámico son ciertos, que con unos pocos países que han puesto su ejército a combatir al yihadismo, sobre todo Rusia y Francia, se han conseguido resultados muy buenos, hubiera que imaginarse que pudiera pasar si todos se pusieran a luchar contra ellos.
Esta reunión multitudinaria de países del mundo debería sentar las bases, cual Conferencias de Yalta o Potsdam de tiempos pretéritos, para la victoria total frente a estos terroristas que quieren hacer de este mundo un infierno. Cuando las palabras dejan paso a los hechos, se consiguen grandes resultados. El mundo en el que vivimos debería ser protegido frente a totalitarismos como el yihadista, cuyo único objetivo parece ser únicamente la desaparición de la civilización occidental cristiana.

