
El año que acaba hoy ha estado lleno de acontecimientos, unos buenos y otros malos. Esta segunda mitad de año, no obstante, ha estado y está marcada por tres hechos que, al igual que la famosa película del oeste, pudieran calificarse como «el bueno, el feo y el malo».
El bueno, la paz, la prosperidad, el amor, la amistad, la solidaridad que todos los años expresan las personas y las familias hacia los demás. A peor situación, pobreza extrema, catástrofes, muertes, asesinatos, guerras, mayor es la bondad, la generosidad entre los demás.
El feo, el llamado cambio climático que hoy afecta a nuestro planeta, Niños, huracanes, tornados, corrientes en chorro, incendios forestales… una larga cadena de cambios de consecuencias imprevisibles para todos y cada uno de los habitantes de este planeta.
El malo, el terrorismo, ahora yihadista, antes de otros tipos -incluyendo el de ETA-. Las capitales de medio mundo se encuentran «blindadas» hoy ante la seria amenaza terrorista.
Tres hechos que no pretenden olvidar otros. Inestabilidades politicas, desafíos nacionalistas, crisis económicas, sociedades individualistas, etc, etc… Tres hechos que han marcado y marcan el devenir diario de las personas y que -hay que confiar- sean, los feos y los malos, erradicados de esta sociedad.
Nuestro planeta, nuestra sociedad, nuestro país, nuestra región, nuestra ciudad o pueblo y nuestros seres queridos, lo merecen.
Solo queda desear desde este editorial un Feliz Año 2016.
