La llamada a la Unidad de España basada en lo que une a los pueblos que la forman, dejando de lado lo que los separa, llevada a cabo por el rey Felipe VI en su discurso navideño, refleja la preocupación de muchos españoles que, ante los desafios nacionalistas y ante la incertidumbre de los resultados electorales, tienen en este momento.
Con todavia una crisis económica «galopante», por la que más de 2, 5 millones de familias, malviven en este pais, la tardanza en la adopción de medidas que intenten soluciónar esta situación, por tener un gobierno débil e incapaz de llegar a los grandes acuerdos que se requieren, no parece el mejor de los escenarios.
Los intereses partidistas o de propia supervivencia personal de los líderes políticos de este país , no deberia impedir la formación de un gobierno que piense exclusivamente en sus ciudadanos y afronte con garantía el futuro próximo de este país.
Debe recordarse que nadie es imprescindible. A quienes no piensan más que en sus intereses personales, las cúpulas de sus partidos deberían sustituirlos. Este país lo merece.
