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OPINIÓN: Cinco consejos para los indecisos

OPINIÓN: Cinco consejos para los indecisos

Hace diez días decidí sondear por mí mismo, a través de Twitter, cuántos indecisos había al comienzo de la campaña electoral. Para ello, lancé una encuesta con la pregunta siguiente: “¿Tienes ya decidido tu voto para el 20-D?”. En la encuesta se daban cuatro opciones de respuesta: “Si”; “Aún no, pero votaré”; “No sé aún si votaré”, y la última opción, “No votaré”.

Respondieron a la encuesta algo más de 700 personas y los resultados indicaban:

– que el 76% ya tenía decidido su voto

– que un 14% iba a ir a votar, pero no sabía aún a quien

– que un 3% no estaba seguro de si iba a ir a votar

– y que un 7% ya había decidido que no votaría

Suponiendo que esa muestra de personas fuera representativa del conjunto de la población (lo cual es mucho suponer), me salía un 17% de indecisos al comienzo de la campaña. Por los sondeos internos realizados para los partidos se detecta, en realidad, que el número de indecisos en el conjunto de la población española es algo mayor que eso. Pero quedándonos con ese 17%, quiere decir que casi 6 millones de personas no sabían aún, hace diez días, a quién votar.

Ayer volví a realizar la encuesta en Twitter, planteando idéntica pregunta y con las mismas cuatro respuestas posibles, para ver cómo había variado el número de indecisos a lo largo de la campaña.

Y, para mi sorpresa, respondieron algo más de 700 personas y los resultados fueron los siguientes:

– que el 76% ya tenía decidido su voto

– que un 14% iba a ir a votar, pero no sabía aún a quien

– que un 2% no estaba seguro de si iba a ir a votar

– y que un 8% ya había decidido que no votaría

Es decir, el porcentaje de personas con el voto decidido no ha variado nada. Tampoco ha variado el porcentaje de personas que van a ir a votar, pero no saben todavía a quién. Lo único que ha variado es el número de personas que se van a abstener, que sube un 1% a costa de los que hace diez días no sabían si iban a votar o no.

En otras palabras: que el número de indecisos sigue siendo el mismo que al principio de la campaña. Más de 5 millones de votantes siguen aún, a 24 horas de que se abran las urnas, sin saber a quién votar.

Por si sirve de ayuda a alguno de ustedes a la hora de tomar su decisión, permítanme recordar algunas cosas que se suelen pasar por alto:

1) El voto en blanco, el voto nulo y la abstención no son lo mismo. El voto en blanco hace que aumente el total de votos válidos en una provincia y, como consecuencia, se eleva el umbral de obtención de escaño, que es siempre igual al 3% de los votos válidos. En la mayoría de las provincias esto no tiene ningún efecto práctico, pero en lugares como Madrid o Barcelona el voto en blanco perjudica a los partidos más pequeños y beneficia, por tanto, a los partidos grandes. En consecuencia, si vota usted en Madrid o Barcelona, recuerde: si vota en blanco, puede estar impidiendo que un partido pequeño obtenga escaño. Si no quiere que eso suceda, vote nulo o absténgase, en vez de votar en blanco.

2) Con tu voto, puedes hacer que un escaño cambie de manos. Cada voto es importante. El reparto de escaños en una provincia se decide en función del número de votos, y un solo voto puede hacer que un escaño en disputa se lo lleve un partido u otro. Por tanto, no pienses que tu voto no sirve para nada: puede ser el voto que decida una elección.

3) Con tu voto solo puedes cambiar un único escaño. Con tu voto, puedes dar un escaño a un partido, pero solo puedes dar un único escaño, nada más. El que un partido gane o pierda de forma abrumadora no depende de tu decisión. Por ejemplo, si el Partido A gana al Partido B por 100 escaños, tu voto podría hacer que ganara por 101 escaños o por 99, pero no vas a poder influir más allá en el resultado final.

4) Normalmente, un voto es más decisivo cuanto más pequeño es el partido al que votas. Si el partido al que votas iba a sacar 100 diputados, tu puedes hacer que saque 101; si iba a sacar 40, tú puedes hacer que saque 41; si iba a sacar 1, tú puedes hacer que saque 2, etc. Eso quiere decir que, normalmente, tu voto es más crucial cuanto más pequeño es el partido al que votas. Por ejemplo, si tu voto hace que el partido de tus amores saque 5 diputados en lugar de 4, eso quiere decir que podrá formar grupo parlamentario propio. Si tu voto hace que tu partido saque 1 diputado en lugar de 0, querrá decir que ha entrado en el Congreso gracias a tu voto. Esa es la regla general: cuanto más pequeño el partido, más importa tu voto.

y 5) Pero, en ocasiones, tu voto puede ser decisivo aunque votes a un partido grande, porque de tu voto puede depender un escaño, del que a su vez puede depender, por ejemplo, una mayoría absoluta.

Así que, sean cuales sean tus preferencias, vota. Cada voto es importante. Y cuando estés delante de la urna, haz la siguiente reflexión: “Con mi voto puedo, como máximo, otorgar un escaño más a alguien. ¿A quién quiero regalarle ese escaño?”.

Sea cual sea la respuesta a esa pregunta, será la decisión correcta. Simplemente, porque es TU decisión.

Luis del Pino, Director de Sin Complejos en esRadio, autor de Los enigmas del 11-M y 11-M Golpe de régimen, entre otros. Analista de Libertad Digital

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