
Langue de bois (lengua de madera) es una expresión francesa que designa lo que en España o en Italia llamaríamos «politiqués»: un lenguaje pomposo, desconectado de la realidad, carente por completo de contenido y de argumentos, y que utiliza artificios retóricos y eufemismos para retorcer la realidad y disfrazar las propias intenciones.
Después del viernes de sangre en París, ayer fue el día de la lengua de madera en Madrid. Y tuvimos la ocasión de ver desfilar a casi todos los políticos para hablar sin decir nada, como tantas veces los hemos visto hacer después de un atentado de ETA.
Primero le tocó el turno a Rajoy, que expresó las condolencias rituales con las fórmulas acostumbradas: «Todos estamos juntos en esa lucha y la vamos a ganar. Nos pueden hacer daño, como lo han hecho ayer, pero no nos van a vencer. Nunca van a conseguir que renunciemos a nuestra libertad, a nuestros derechos y a nuestra forma de vida… Creo que la unidad y la cooperación de los demócratas es el único camino para hacer frente con éxito a la amenaza terrorista».
Fíjense ustedes detenidamente en esas frases. ¿Qué es lo que dicen realmente? Pues nada de nada: que los terroristas son malos y que no nos ganarán. ¿Se explica qué se va a hacer para evitar que nos ganen? No. ¿Se analiza el problema de fondo y se exponen las alternativas existentes para la acción? No. ¿Se propone alguna medida concreta? No. ¿Se ponderan los riesgos y las posibilidades de éxito? No. Son simples palabras vacías y fórmulas rituales. Lenguaje politiqués. Lengua de madera.
Si se dan ustedes cuenta, esas frases de Rajoy podrían haber sido pronunciadas con ocasión de cualquiera de los centenares de atentados terroristas de ETA que España ha sufrido, sin cambiar una sola coma. De hecho, esas mismas frases, u otras equivalentes, las hemos oído centenares de veces en boca de los políticos españoles después de cada atentado de ETA.
La intervención de Pedro Sánchez fue aún peor. Porque, en lugar de limitarse como Rajoy a expresar las fórmulas rituales carentes de contenido, el líder del PSOE se deslizó por la resbaladiza pendiente de las comparaciones: «Hoy más que nunca, reivindicamos la fortaleza frente al fanatismo; hoy más que nunca, reivindicamos la unidad de todos los demócratas; hoy más que nunca, manifestamos nuestra repulsa contra los fanatismos… Fue esa unidad la que nos permitió derrotar al terrorismo de ETA y esa unidad nos permitirá también acabar con el terrorismo yihadista».
O sea, según Pedro Sánchez, acabaremos con el terrorismo yihadista como hemos acabado con el terrorismo de ETA. ¿Qué es lo que quiere decir Pedro Sánchez?
¿Que vamos a abrir un proceso de negociación secreto con el ISIS, para pactar el abandono de las armas a cambio de concesiones políticas?
¿Que vamos a engañar a la opinión pública, fingiendo combatir contra el ISIS mientras nuestros negociadores se sientan con los jefes del ISIS a una mesa?
¿Que vamos a construir cárceles de lujo para los terroristas del ISIS que haya en prisión?
¿Que vamos a machacar, ningunear y difamar a las víctimas del ISIS que se opongan a ese proceso de negociación con sus asesinos?
¿Que contrataremos en ayuntamientos gobernados por nosotros a grupos de música árabe que canten canciones con los letras instando a la violencia yihadista?
¿Que vamos a dar órdenes a nuestros recaderos del Tribunal Constitucional para que legalicen los brazos políticos del ISIS?
¿Que vamos a permitir que esos brazos políticos del ISIS se presenten sucesivamente a las elecciones municipales, autonómicas y nacionales, con distintos nombres?
¿Que vamos a consentir que terminen los del ISIS gobernando unos cuantos cientos de ayuntamientos españoles, alguna diputación y alguna autonomía?
¿Que vamos a liberar a terroristas del ISIS fingiendo que son enfermos terminales, para que luego puedan comer cuscús en alguna islamotaberna durante un par de añitos, mientras se carcajean de sus víctimas?
¿Que vamos a maniobrar ante el Tribunal de Estrasburgo para que derogue parte de nuestras leyes penales y así tener algo a lo que agarrarnos para poder excarcelar a unos cuantos cientos de terroristas del ISIS, como prenda de negociación?
¿Que vamos a consentir que en ayuntamientos gobernados por el ISIS se celebren homenajes a terroristas del ISIS?
¿Y, además, que todo eso lo vamos a hacer sin que los terroristas del ISIS entreguen siquiera un tirachinas, ni renuncien a la violencia, ni aclaren los crímenes cometidos, ni abjuren de sus aberraciones ideológicas y doctrinales?
¿Es eso lo que vamos a hacer con el ISIS, don Pedro Sánchez? Porque eso es lo que ustedes han hecho con ETA. Eso es lo que usted llama, con su lengua de madera, «derrotar a ETA».
¿Qué defensa tenemos los ciudadanos frente a la lengua de madera? Pues la misma que ante cualquier otro tipo de mentira: ir más allá de las meras palabras de los políticos, de su simple retórica, y analizar en profundidad lo que cada uno dice. Y lo que cada uno calla. Y denunciar sus manipulaciones, sus medias verdades y sus silencios.
Contra la lengua de madera, el fuego del análisis de textos. Y la cerilla de la memoria.
Luis del Pino: Director de Sin Complejos en esRadio, autor de Los enigmas del 11-M y 11-M Golpe de régimen, entre otros. Analista de Libertad Digital
