
La solicitud de imputación para los que se considera autores intelectuales del vil asesinato del concejal donostiarra Gregorio Ordoñez, entonces dirigentes de la organización terrorista etarra, es una buena noticia para todos.
En estos tiempos que toca vivir, en los que parece que los verdugos son víctimas y cuando a ellas, hoy se quiere relegar cuasi al olvido, estos hechos son un soplo de aire fresco para los que perseveran en que todos los crímenes de ETA, queden resueltos de una vez, y sus culpables se hallen en las cárceles.
La iniciativa de la viuda de Gregorio, Consuelo, y de su fundación, hoy denostada a base de eliminar sus subvenciones y sus fondos económicos, merece el mayor de los respetos y apoyos. Cada vez son menos los que quieren que se haga justicia en esta página horrorosa de la historia reciente de este país, y por ello merecen la consideración de todos los ciudadanos. Sirvan este editorial como homenaje a la figura de Gregorio Ordoñez, a su viuda y a su Fundación, ejemplo de lucha contra la barbarie terrorista.

