Las palabras que el portavoz del partido » juntos por el si», ha utilizado hoy en el Parlamento de Cataluña, aludiendo a que «si hoy no se consigue la independencia será mañana», muestran la determinación a la que se ha llegado para conseguir un objetivo y muestran que el gobierno de España, con su política de apaciguamiento y de «aquí no pasa nada» pudiera ocurrir como lo que manifiesta el refranero popular, «pan para hoy y hambre para mañana», por el que pudieran frenarse en un primer momento iniciativas, pero estás surgir con mayor fuerza a muy corto plazo.
La oferta que el líder del PP de Cataluña ofrecía al independentismo basada en un mayor diálogo a nivel social, político y económico, es buena señal de lo dicho anteriormente.
Una vez más, el gobierno ha tenido y tiene la oportunidad de emplear los mecanismos que la Constitución Española establece. Quizá, para cuando llegue a hacerlo, sea demasiado tarde y no baste solo con imputar a una presidenta de un parlamento o un «recurso de inconstitucionalidad» como el que el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, ha manifestado que firmará en breve.


La situación propiciada no se merece respuestas timoratas, sino contundentes y, sobre todo, efectivas. Ya basta de medias tintas y cataplasmas. Si esto se acepta, ¿alguien podrá negar, por ejemplo, a Vergalijo, con sus 2 habitantes, declarar democráticamente su independencia de Navarra y de España?
Los nacionalistas no quieren gobernar, que es una cosa muy pesada. Lo que les pone es poder contar batallitas y llorar y sentirse víctimas de la incomprensión mundial. Hasta que no consigan la derrota total no pararán. Luego, a por otros 300 años de mitos celebrando la heroica lucha liberadora de Don Pujolone y su Consigliere Artur Mas