
Algunas de las formas son similares a cruces esvásticas que, según expertos, serían obra de antiguas civilizaciones hace unos 8.000 años. La NASA tomará fotografías más precisas de la región con la esperanza de descifrar estos geoglifos.
Las 260 enigmáticas figuras se encuentran en el valle de Turgai, norte de Kazajistán, cerca de un antiguo asentamiento neolítico. Son pequeños montículos de tierra y madera que juntas forman círculos, cruces o líneas rectas de tamaños similares a un campo de fútbol y son perceptibles solamente desde el aire.
Las figuras, que se erigen unos 90 centímetros de altura, habrían sido utilizadas para llevar a cabo rituales o para para observar y seguir los movimientos del Sol, de una manera similar a la del templo megalítico de Stonehenge, Reino Unido. Estos jeroglíficos fueron descubiertos en 2007, pero ahora la NASA se ha unido a su investigación con la esperanza de descifrarlos.

El origen de los geoglifos descubiertos sigue siendo un misterio. Los expertos creen que las extrañas estructuras, algunas semejantes a cruces esvásticas, habrían sido utilizadas por civilizaciones antiguas para llevar a cabo rituales, pues en el lugar han sido hallados restos arqueológicos. Mientras tanto, la NASA ha pedido esta semana a los astronautas de la Estación Espacial Internacional que fotografíen la región con la esperanza de descifrar estos geoglifos, informa ‘The Daily Mail’.

La presencia de estas formas fue descubierta a través de Google Earth por la Universidad de Kostanay (Kazajstán) y la Universidad de Vilna (Lituania) en 2007. «No creo que fueran destinados a ser vistos desde el aire», opina el experto Dmitriy Dey, que rechaza las suposiciones populares, según las cuales, las figuras fueron creadas por extraterrestres. Según él, algunas fueron construidas a lo largo de líneas rectas y se utilizaron como observatorios horizontales para rastrear los movimientos del sol naciente de una manera similar a Stonehenge.
Si bien la esvástica está asociada con los nazis, en realidad se trata de un símbolo de miles de años de antigüedad que se usaba para representar la prosperidad y el poder. En el hinduismo, el budismo y el jainismo representaba la suerte, siendo también un motivo decorativo popular de la cultura griega, romana, celta y del arte bizantino.
