
El grupo de productos cárnicos SADA Andalucía, en España, ha instalado en su planta de producción de Sevilla un nuevo sistema de inspección integral, basado en sensores de rayos X y visión infrarroja. Este sistema, desarrollado en colaboración con Multiscan Technologies y el centro tecnológico AINIA, permite inspeccionar el 100% de la producción en líneas de proceso y envasado de elaborados de pollo para comprobar si cumplen con los parámetros de calidad y seguridad total antes de su distribución en el mercado.
Como resultado del trabajo de investigación aplicada realizado durante dos años, se ha implantado primero en planta piloto y posteriormente en la línea de producción de la empresa, un sistema que permite controlar de forma automática y no invasiva la posible aparición de contaminantes en elaborados de pollo.
«Este sistema es mucho más riguroso y eficaz que los equipos de inspección existentes en la actualidad, ya que permite detectar materias extrañas en la carne (plásticos, restos orgánicos como cartílagos o huesos, pequeños insectos, etcétera) de una manera más eficaz. Estas detecciones hasta ahora era imposible realizarlas por los métodos de detección tradicionales», comentan en Ainia, con sede en Valencia.
Para lograrlo, agregan, se ha utilizado una combinación de sensores de diversas tecnologías: rayos X y visión multiespectral, que obtienen mayor información de cada producto escaneado de forma automática y no invasiva, y con la que se puede controlar los elementos extraños.
Las tecnologías de visión espectral e hiperespectral son técnicas que obtienen la huella espectral de la materia de todos los puntos de una muestra. «Para ello se ilumina el producto con luz infrarroja, que es absorbida de diferente modo según la estructura molecular de cada punto. Analizando la respuesta espectral es posible medir la cantidad de un determinado compuesto o identificar de qué materia se trata», según explica Ricardo Díaz, jefe del Departamento de Instrumentación y Automática de Ainia Centro Tecnológico.
Estas nuevas tecnologías de imagen, agrega, podrán aplicarse a cualquier producto alimentario, reduciendo los costes de inspección y mejorando la eficiencia y seguridad, puesto que permite medir en tiempo real toda la producción y separar el producto apto del no apto, con defectos o con presencia de materias extrañas.
Pero, ¿por qué se reducen los costes? «Dado que detectar materias extrañas con los medios convencionales no es siempre posible, cuando se detecta la presencia de alguna que se haya introducido accidentalmente o bien tras alguna reclamación puede ser necesario retirar grandes cantidades de producto, que al ser perecedero, supone una pérdida económica importante», sostiene Ricardo Díaz.
(Fuente: AINIA Centro Tecnológico)

