El gabinete de seguridad del Gobierno israelí, que preside el primer ministro Benjamín Netanyahu, ha aprobado medidas excepcionales contra los manifestantes palestinos que arrojen piedras y cócteles molotov, y que autorizan la respuesta con fuego real en respuesta a la última escalada de violencia en el conflicto en Jerusalén Este y alrededores.
«Hemos decidido cambiar la norma que se ha establecido aquí de que en el Estado de Israel es posible arrojar objetos letales sin que haya una respuesta o prevención», dijo Netanyahu en un comunicado, en el que destaca que las nuevas disposiciones han sido aprobadas de forma unánime.
El Ejecutivo israelí lo justifica por las violentas protestas de las últimas semanas en Jerusalén Este y alrededores, tensión que ha aumentado con la coincidencia esta semana del Yom Kipur, la jornada más solemne del calendario judío, y, por otra parte, la festividad musulmana de Eid el Adha o Fiesta del Sacrificio.
El epicentro de los choques se ha situado en torno a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, donde se encuenta la mezquita de Al Aqsa, la tercera de la jerarquía islámica, cuyo acceso ha prohibido Israel a los varones musulmanes menores de 40 años.
En sus inmediaciones está el Muro de las Lamentaciones, lugar sagrado para los judíos.
La indignación de los palestinos ha aumentado en las últimas semanas ante el constante incumplimiento de la legislación internacional en diversas materias por parte de Israel, hasta el punto de que el presidente, Mahmud Abás, advirtió recientemente de que si el proceso de paz sigue estancado pondría fin a los acuerdos de Oslo.
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