
Pau Gasol, jugador de la selección española, no dudo en calificar el enfrentamiento de semifinales del Europeo de baloncesto contra Francia de «partidazo» y apuntó su deseo de conseguir la medalla de oro en la final del próximo domingo.
«Ha sido un partidazo, de los bonitos de jugar. Estoy orgulloso del equipo, de lo que demostramos campeonato tras campeonato, después de todo lo que hemos ganado», pronunciaba con su calma habitual. Antes, en inglés, le habían cuestionado por la diferencia de disputar un partido NBA o uno con la selección: «Es un escenario diferente. Jugar para tu país es especial, algo único, un orgullo». Pese al cansancio y la euforia, frases llenas de razonamiento.
«La derrota del año pasado nos sirvió como un toque de atención, un buen baño de humildad. Hemos estado en una línea diferente, mejor, de menos a más, como nos gusta», sobre lo ocurrido en el Mundial, de largo vengado anoche. «No pienso en mi edad, tengo muchísima ilusión, ambición, ese espíritu competitivo, ese deseo de ganar. Aparte, hay mucho trabajo detrás. Mientras pueda seguir haciéndolo…», concluyó. Palabra de un mágico y estelar Gasol, historia viva del baloncesto español.

