Gritos de «no a la guerra» entre el público siguieron a la intervención del primer ministro, Shinzo Abe, en la ceremonia que conmemora el 70º aniversario de la bomba atómica
Las campanas han sonado este jueves a las 08:15 (01:15 hora española peninsular) en el Parque de la Paz de Hiroshima, exactamente 70 años después del lanzamiento por un bombardero estadounidense de la bomba atómica, el primer ataque nuclear de la historia.
El bombardeo de Hiroshima, junto al de Nagasaki, precipitó la rendición de Japón, anunciada por el emperador Hirohito en una alocución radiofónica, y el final de la segunda Guerra Mundial.
La conmemoración ha arrancado con un minuto de silencio en una ceremonia a la que han asistido representantes de un centenar de países, una cifra récord.
A poca distancia del lugar donde hace siete décadas un bombardero B-29 llamado «Enola Gay» arrojó la primera bomba nuclear de la historia se han dado cita, entre otros, la embajadora estadounidense en Japón, Caroline Kennedy, y la subsecretaria de Estado de EE.UU. para el control de armas y la seguridad internacional, Rose Gottemoeller, así como representantes de otras potencias nucleares como Reino Unido, Francia y Rusia.
La ceremonia de Estado y el tributo a las víctimas y los supervivientes, conocidos en Japón como hibakusha, se ha celebrado en medio de las continuas protestas contra el gobierno nipón por impulsar la reforma militar y la inminente reactivación de centrales nucleares tras el desastre de Fukushima.
Respeto internacional, polémica nacional
Durante la ceremonia, a la que finalmente no ha asistido el presidente de EE.UU., Barack Obama, el primer ministro nipón, Shinzo Abe, ha instado a la comunidad internacional a terminar con el armamento nuclear. «Hasta ahora, no hemos podido llegar a un acuerdo en las reuniones internacionales contra la proliferación nuclear, pero en otoño de este año presentaremos una declaración en este sentido», ha asegurado en su discurso en el que ha aludido a la responsabilidad de Japón en este sentido como el primer país que sufrió un ataque nuclear de la historia.
Abe está en el punto de mira y afronta protestas programadas ante el Parlamento, donde está a punto de ser aprobada la reforma promovida por el Ejecutivo que por primera vez en 68 años permitirá a las Fuerzas de Auto Defensa (Ejército) operar en el extranjero y defender a aliados en caso de ataque.
La iniciativa llega después de que en 2014 el Gobierno realizara una polémica «reinterpretación» de la Constitución pacifista adoptada por Japón en 1947 a instancias de la ocupación estadounidense y que hasta ahora impedía al país el uso de la fuerza para resolver conflictos internacionales.

