
Tanto los piojos como los insectos son incómodos, por no decir odiados compañeros de los humanos. Aunque los primeros son más típicos del inicio de curso, también aparecen durante las vacaciones estivales; y en el caso de los segundos se encuentran en su temporada preferida. Toda precaución es poca.
Los piojos de la cabeza son parásitos permanentes y específicos del hombre, es decir, durante toda su vida viven sobre uno o varios huéspedes humanos. Además están activos y se reproducen durante todo el año. El piojo de la cabeza afecta a todos los estratos sociales y su presencia no está relacionada con la falta de higiene. Su prevalencia oscila entre un 5 y un 15% de la población escolar.
Su contagio es tan común como el de un resfriado y es más frecuente en niños entre 5 y 12 años, así como en el sexo femenino. Aparece a lo largo de todo el año, aunque los brotes suelen ser más frecuentes al inicio del curso escolar. Actualmente parece existir una mayor sensibilidad al problema, aunque se desconoce si está asociada a un aumento en el número de casos.
La forma de transmisión más corriente de los piojos es el contagio directo. Además del contacto persona-persona, el uso de cepillos, peines, gorras y bufandas también es una vía de transmisión. Los piojos pasan muy fácilmente de una persona (de una cabeza) a otra; por tanto, es necesario mantener medidas higiénicas adecuadas, como revisar la cabeza de los niños a menudo, peinarles el pelo diariamente, lavárselo dos o tres veces por semana y evitar compartir los útiles de limpieza personal. Si parece que hay piojos, el mejor método para comprobarlo es cepillar el pelo o pasar un peine de púas finas sobre un papel blanco. Los huevos o liendres caerán sobre el papel y se verán pequeños puntos blancos. Si comprobamos la presencia de huevos muy probablemente habrá piojos.
Tratamiento: Fundamentalmente los productos pediculicidas se presentan como lociones, geles o champús de aplicación tópica, también se venden en sprays o pulverizadores. Su aplicación en seco es fundamental para asegurar la eficacia pediculicida, ya que el agua, además de diluir la concentración del principio activo, evita que éste pueda penetrar más fácilmente por la cutícula y los espiráculos del piojo.
Picaduras de verano
Las picaduras provocadas por ciertos insectos y otros artrópodos son un problema importante, tanto por su frecuencia como por las complicaciones asociadas; sin embargo, frecuentemente es minusvalorado. La gravedad del cuadro clínico depende de la naturaleza del artrópodo (y, por tanto, de la sustancia inoculada), del grado de sensibilización del paciente a los antígenos específicos, de la localización de la picadura, de la aparición de infecciones secundarias que podría transmitir el artrópodo, y con frecuencia, del tratamiento insuficiente o inadecuado. Nunca debe subestimarse una picadura de insecto, ya que su efecto depende mucho de la persona: si está sensibilizada, puede producir incluso un shock anafiláctico.
A los insectos más habituales, como mosquitos, abejas, avispas, tábanos, etc., les acompañan en los últimos años el mosquito tigre y la mosca negra. El mosquito tigre se detectó por primera vez en Cataluña en el verano del 2004 y actualmente ya se ha extendido a 26 municipios. Es de color casi negro y con unas bandas características de color blanco en las patas y el dorso, y suele habitar en zonas de aguas estancadas y actúa durante el día.
Las hembras son las que pican, para chupar la sangre e inyectar saliva. Depositan los huevos en pequeñas acumulaciones de agua a la sombra y en menos de diez días pueden llegar a la forma adulta. Por ello, se recomienda eliminar el agua de recipientes, platos, juguetes, etc. que estén en el balcón, la terraza o el jardín al menos una vez por semana. La reacción inmediata a la picadura es la que produce el dolor y el picor, después se enrojece la zona afectada y se inflama. En cambio la mosca negra se detectó ya en 1996. Es pequeña (entre 2 y 6 mm), de cuerpo achaparrado y alas más grandes. Al contrario que el mosquito tigre, se localiza cerca de ríos o zonas donde corre el agua. Las hembras también son las que pican y, generalmente, de día. La picadura consiste en un punto rojo rodeado por una zona inflamada considerable. Las personas sensibles sufren un picor elevado localizado e, incluso, un edema.
Recomendaciones contra las picaduras
• No acercarse a panales de abejas ni a nidos de avispas.
• Si la abeja o avispa se coloca encima de una persona no intentar ahuyentarla ni matarla, se debe permanecer quieto o hacer movimientos muy lentos hasta que se vaya.
• Si durante el verano se toma alguna bebida azucarada, se debe asegurar que no hay ningún insecto en el borde del vaso.
• Sacudir la ropa dejada en el suelo antes de volver a ponérsela.
• Evitar andar por huertas o prados con muchas flores.
• Mantener los cubos de basura bien cerrados.
• No utilizar cosméticos, perfumes, jabones o cualquier otro producto de olor intenso cuando se salga al campo.
• En los trabajos al aire libre, sobre todo en jardinería, deben usarse pantalones, manga larga y guantes.
• No podar ni segar durante la época de actividad.
• En los interiores de las viviendas u hoteles es conveniente tener redes metálicas en las ventanas para atrapar insectos y sistemas insecticidas. Esto mismo puede ser aconsejable para el coche, en el caso de las personas con antecedentes de alergia.
• Las personas alérgicas al veneno de himenópteros, es aconsejable que lleven siempre una placa o pulsera de alerta médica.
Moscas, mosquitos y tábanos
Preferentemente atacan las zonas descubiertas del cuerpo. Como su nombre indica, succionan la sangre, inyectando a la vez a la “víctima” una secreción de saliva que es la que provoca el picor.
- Se recomienda el uso de camisas y pantalones de manga larga a partir del atardecer y aplicar repelentes en los lugares donde haya muchos de estos insectos.
- Aplicar loción de calamina o una pomada de hidrocortisona
Abejas, avispas, abejorros y hormigas
N o s o n f r e c u e n t e s l a s c o m p l i c a c i o n e s , pero a veces pueden presentarse reacciones individuales de hipersensibilidad y anafilaxia. La picadura de abeja generalmente produce una reacción local, dolor e inflamación.
- En el caso de las abejas, quitar el aguijón sin usar pinzas para evitar que se esparza el veneno.
- Lavar con agua el área afectada.
- Desinfectar antiséptico.
- Aplicar gel o compresas frías.
- Si el dolor no remite, tomar un analgésico/ antihistamínico.
- Las hormigas muerden, no pican. Su veneno es ácido fórmico, se puede combatir con soluciones de amoníaco.
Arañas
Su picadura puede producir dolor, eritema o equimosis.
• Desinfectar la herida.
• Aplicar una pomada antipruriginosa.
Garrapatas
Las garrapatas se fijan a la piel para chupar la sangre. Si te pica una garrapata hay que ir con cuidado porque te puede producir numerosas enfermedades. Abundan en los bosques, plantas grandes y pastos altos. El riesgo de picadura aumenta en primavera y verano.
• Se puede prevenir la picadura usando camisas y pantalones de manga larga.
• Si ya ha picado, hay que humedecer la piel con alcohol o gasolina para facilitar que la garrapata se despegue de la piel. Si hay que extraerla, en dirección hacia arriba y perpendicularmente a la piel.
• Lavar con agua y jabón.
• Desinfectar con alcohol.
• Si no desaparecen las molestias, pedir consejo médico
Medusas
Si se encuentra una y se toca puede producir un intenso picor y dermatitis.
• Lavar la herida con agua salada sin tocar el área afectada.
• Eliminar cualquier tentáculo que haya quedado pegado con una toalla húmeda. No se puede tocar.
