Se dice que ya hay acuerdo sobre Grecia. Un acuerdo, por lo visto, en el que se ponen las bases para negociar un tercer rescate valorado en miles de millones de euros.
El primer ministro griego anunciaba que había resistido hasta el final, pero que se había visto obligado a aceptar «imposiciones» de Europa. Dichas «imposiciones» parece ser que llevarán a un adelanto electoral.
Para tal resultado, sinceramente, podríamos habernos ahorrado «tales alforjas». El panorama griego se antoja desolador. Pese al previsible acuerdo, este país va a tener que hacer un gran esfuerzo. IVA, pensiones y, sobre todo, la venta de sus activos como avales del tercer rescate, no parece sean la fórmula ideal para el pueblo griego.
Aquí, en España, Rajoy bendice el acuerdo, pero siempre que se cumplan los compromisos.
Serias dudas, no obstante, se atisban en el horizonte. Solo la mitad del tercer rescate se destinará a mejorar las condiciones de vida de la gente y el resto a pagar lo que de una forma u otra se debe. No habrá, por tanto, otra solución en este tercer rescate que condonar parte de la deuda griega y ello creará problemas a la clase política europea que para entonces se hallará inmersa en procesos electorales intensos.
Como bien se dice «para tal solución, no valían tales alforjas.

