

El fin de la epidemia de Ébola en Liberia es una buena noticia para todos. Más de 11000 personas, sin embargo, se han quedado en el camino. Un camino que seguramente hubiera sido otro, si esta brutal enfermedad hubiera atacado al mundo desarrollado. Como decía monseñor Munilla hace pocos días, en este mundo en el que vivimos, importa más un huelga de futbolistas, por » ganar poco» que la miseria crónica de la mayor parte de la población del mundo.
La crisis económica ha llevado a los países más ricos o no tan ricos, como es el caso del nuestro, ha disminuir drásticamente la ayuda a los más necesitados. Ese 0, 45% del PIB, que España aportaba, apenas existe ya.
Si dicha cantidad se hubiera destinado a disminuir los umbrales de pobreza que asolan la tierra que pisamos, no diríamos, seguramente, nada. Mucho nos tememos que este dinero haya sido despilfarrado, como muchos de los millones, que han ido a parar a obras faraónicas o, incluso, al bolsillo de unos cuantos.
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