
La legendaria bailarina del Bolshói, premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2005, ha fallecido ayer tarde en Múnich de un infarto a los 89 años
De manera repentina, en palabras de su atribulado viudo, el compositor Rodion Shchedrin, falleció ayer a los 89 años de un infarto, en su residencia de Múnich (Alemania), la gran bailarina, verdadera diva del ballet del siglo XX, Maya Mijailovna Plisétskaya.
Niña prodigio que comenzó a bailar con solo tres años, había nacido el 20 de noviembre de 1925 en Moscú, en el seno de una familia de pintores, actores y bailarines de origen judío y de gran renombre y prestigio.
Plisetskaya fue «la prima ballerina assoluta» de una generación en la que figuran también la cubana Alicia Alonso o británica Margot Fonteyn.
La artista dirigió, entre 1987 y 1990, el Ballet del Teatro Lírico Nacional de España, tenía la medalla de oro de Bellas Artes y en 1993 obtuvo la nacionalidad española.
Maya Plisetskaya creó el Ballet Imperial Ruso con el que, cada Navidad, regresaba simbólicamente a los escenarios con clásicos como «Cascanueces», «El lago de los cisnes» o «Don Quijote».
Con solo 18 años fue elegida primera bailarina del Bolshói, la única en lograr a tan temprana edad un puesto de tanta responsabilidad.
Venerada y aclamada por bailarines de todo el mundo, recogió con satisfacción y orgullo el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2005, con la sensación del trabajo bien hecho.


