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Las mujeres durante el embarazo y la menopausia tienen propensión al colesterol

Las mujeres durante el embarazo y la menopausia tienen propensión al colesterol

Colegio de médicos

Se considera hipercolesterolemia a los niveles de colesterol total superiores a 200 mg/dl, pero tanto HDL, como LDL y triglicéridos deben estar controlados por separado. Así lo destacaban ayer los expertos reunidos en la primera jornada de Actualización en dislipemias que la Sociedad Navarra de Médicos Generales y de Familia (SEMG Navarra) celebró en el Colegio de Médicos de Navarra con la participación de más de 150 facultativos de Atención Primaria.

El papel de las lipoproteínas, recuerdan, es importante y de ahí que también lo sea el control de su nivel. Tanto la LDL debe estar por debajo de los 100 mg/dl, como la HDL debe estar por encima de 35 mg/dl en hombres y 40 mg/dl en mujeres. La explicación es sencilla: las de baja densidad (LDL) son muy necesarias, porque se encargan de transportar nuevo colesterol desde el hígado a todas la células de nuestro organismo, pero se las conoce como ‘colesterol malo’ por los estragos que causan cuando su presencia es excesiva, mucho más si coincide con que las lipoproteínas de alta densidad (HDL) están a bajo nivel, dado que son las que recogen el colesterol no utilizado y lo devuelve al hígado para su almacenamiento o excreción al exterior a través de la bilis.

Cuando los niveles fallan, hay colesterol sobrante que se deposita en la pared de las arterias y forma las placas de ateroma que hacen que nuestro sistema circulatorio pierda eficacia y el corazón también se resienta. Y hay personas, y ciertas etapas de la vida, explican los expertos, que deben estar más atentos si cabe a mantener lipoproteínas y colesterol en niveles adecuados: es el caso de las mujeres durante el embarazo y la menopausia.

Durante el embarazo suele ser normal que la mujer sufra una alteración de los niveles lipídicos en sangre: las embarazadas deben controlar sus cifras de colesterol y extremar el cuidado si son pacientes con hiperlipidemias previas. Y durante la menopausia también se producen alteraciones en el patrón lipoproteico relacionado con el descenso de los estrógenos: disminuye el HDL y aumentan el colesterol total y el LDL.

Colesterol y otros factores de riesgo

Colesterol y diabetes: los expertos apuntan que la diabetes (tipo I y tipo II) puede aumentar las cifras de colesterol. De hecho, los niveles de colesterol en los que deberían mantenerse los diabéticos son más bajos que los que se aplican a la población general.

Colesterol y Obesidad. Los pacientes obesos suelen tener hipertrigliceridemia y un nivel bajo de HDL (colesterol bueno). Bajar de peso produce un aumento de los niveles de HDL, una reducción de los niveles de triglicéridos, mejor tolerancia a la glucosa, disminución de los niveles de insulina y ácido úrico, y descenso de la tensión arterial.

Colesterol y Sedentarismo. El ejercicio es una de las recomendaciones generales para el tratamiento y la prevención de la hipercolesterolemia. Entre las consecuencias positivas del ejercicio físico sobre el organismo destaca la mejora de la capacidad pulmonar, del sistema cardiovascular y de los niveles de colesterol y de tensión arterial.

Por otro lado, desde SEMG-Navarra se alerta también de que el consumo excesivo de alcohol causa hipertrigliceridemia.

“Cabe recordar que está demostrado que las personas con niveles de colesterol en sangre de 240 tienen el doble de riesgo de sufrir un infarto de miocardio que aquellas con cifras de 200”, explica el doctor Manuel Mozota, presidente de SEMG-Navarra y responsable de la jornada de Actualización celebrada ayer en Pamplona. “Cuando las células son incapaces de absorber todo el colesterol que circula por la sangre”, matiza Mozota, “el sobrante se deposita en la pared de la arteria y contribuye a su progresivo estrechamiento originando la arterosclerosis, y, por contra, si un enfermo de ateromatosis mantiene muy bajos sus niveles de colesterol en sangre puede lograr que ese colesterol pase de la pared arterial nuevamente a la sangre y allí sea eliminado: por eso recomendamos a los pacientes que han sufrido infarto de miocardio o accidente cerebral que mantengan cifras muy bajas de colesterol, para intentar limpiar así sus arterias”.

SEMG-Navarra recuerda que controlar el colesterol y prevenir así sus consecuencias está al alcance de todos: dieta mediterránea equilibrada, ejercicio adecuado y evitar el consumo de tóxicos son siempre la primera opción terapéutica.

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