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Rajoy insiste en aprobar la modificación de la ley electoral para la elección directa de los alcaldes

Rajoy insiste en aprobar la modificación de la ley electoral  para la elección directa de los alcaldes
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en la rueda de prensa posterior al Consejo Europeo, en Bruselas
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, está dispuesto a seguir adelante con la reforma de la ley electoral para modificar el actual sistema de elección de los alcaldes, a pesar del rechazo rotundo del PSOE, según explican diversos dirigentes y miembros de la ejecutiva del PP

Los populares ganarían sólo dos alcaldías con la reforma de la ley electoral propuesta: Lugo y Zaragoza

 

Rajoy ha ordenado a responsables de su partido que sigan trabajando para presentar en septiembre esta propuesta dentro de un plan de regeneración democrática o de mejora del funcionamiento de las instituciones, añaden dichas fuentes. Escuchó directamente del nuevo líder del PSOE, Pedro Sánchez, en su reunión de La Moncloa en julio el rechazo rotundo del principal partido de la oposición. Entonces no desveló a Sánchez si seguiría adelante, pero ha hecho caso omiso de ese rechazo y ha puesto en marcha la medida y está dispuesto a avanzar para que se aplique ya en las municipales de mayo de 2015.

Fuentes de la dirección del PP aseguran que habrá una ronda de reuniones con todos los grupos para exponerles estas medidas, que incluirán otras novedosas que ya han sido ultimadas, y con disposición para escuchar algunas más. “Retamos al PSOE y a la izquierda a que presente propuestas más democráticas que la nuestra y que garanticen la elección directa por los ciudadanos”, aseguró a este periódico Javier Arenas, vicesecretario de Política Autonómica y Local del PP. No está decidido si la negociación será entre partidos o con el Gobierno y en función de eso y de si hay acuerdo la propuesta se concretará en un proyecto de ley del Ejecutivo o una proposición de ley firmada por varios grupos.

La intención, siempre según fuentes del PP que trabajan en la propuesta concreta, es la de sentarse con el PSOE y buscar un acuerdo global. Algunas medidas como la de establecer por ley que deban abandonar sus cargos públicos los que vayan a sentarse en el banquillo ya están en trámite en el Parlamento y otras como la reforma electoral o la reducción del número de aforados deben ser incluidas en otras.

El PP tiene mayoría suficiente en el Parlamento para sacar adelante estas propuestas, pero nunca antes en democracia se ha cambiado la ley electoral sin acuerdo entre los dos grandes partidos. Lo más parecido ocurrió recientemente cuando María Dolores de Cospedal, presidenta de Castilla-La Mancha y número dos del PP, aprobó una reforma del Estatuto que afectaba al modelo electoral solo con los votos de su partido y sin consenso, lo que no había sucedido nunca desde 1978 en ninguna comunidad.

Hasta el momento, el PSOE ha rechazado de plano la reforma electoral que planteó Rajoy por primera vez en junio. Por eso, fuentes socialistas explican que pedirán que la reforma de la ley electoral se saque del paquete global de medidas de regeneración, por entender que es ajena al asunto y, además, solo pretende favorecer al PP. Sánchez anunció este martes en Ibiza que en septiembre presentará también “medidas radicales de limpieza democrática”.

El PP ganaría sólo dos alcaldías con la reforma de la ley electoral

Aplicando los datos de los últimos comicios locales de 2011, el PP, que actualmente gobierna en 34 de las 50 capitales de provincia y en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, sólo conseguiría avanzar su mapa del poder municipal en dos alcaldías más: la de Lugo y la de Zaragoza gobernadas desde las municipales pasadas por los socialistas.

En los comicios, el PP cosechó mayoría absoluta en un total de 31 capitales de provincia de toda España, aunque también ha conseguido gobernar en Huesca, gracias al apoyo del PAR, en Vitoria, donde fueron son primera fuerza política pero no lograron los 14 concejales necesarios para la mayoría absoluta, y en Oviedo, donde su alcalde fue reelegido aunque esta vez gobierna en minoría.

En Oviedo, los populares solo se hicieron con el 33,79% de los votos, lo que les llevó a pactar con el PSOE (20,31%) para lograr la mayoría absoluta.

En la capital de Euskadi, los populares obtuvieron en 2011 un porcentaje de votos similar al alcanzado durante los comicios de 2007. Se hicieron con 9 concejales, mientras PNV, PSE y EA tuvieron que conformarse con 6 representantes en la alcaldía.

La localidad de Huesca, donde durante el periodo 2007-2011 gobernaba en coalición el PSOE-PAR, el PP consiguió dar la vuelta al mapa político de los oscenses e imponerse a los socialistas con el 38,06% de los votos (el PSOE obtuvo 31,5%), aunque esta ventaja le impidió hacerse con la mayoría absoluta lo que le llevó a pactar con el Partido Aragonés (PAR).

El partido liderado por Mariano Rajoy también se hizo con las alcaldías, al haber obtenido mayoría absoluta, de las dos capitales de provincia extremeñas, Cáceres y Badajoz, así como con las localidades de Madrid, Santander, Logroño y Murcia.

A parte de estas dos localidades, con la reforma electoral planteada por el jefe del Ejecutivo, los populares se harían además con el control de Zaragoza y la capital lucense.

Zaragoza y Lugo son las dos únicas capitales de provincia que con la nueva reforma electoral pasarían a manos del PP. En la capital de Aragón, los del Partido Popular se hicieron con el 41,26% de los votos y se situaron 5 puntos por encima de la segunda fuerza más votada. Los socialistas, los siguientes en la escala, sólo computaron el 27,14% de los votos pero se hicieron con el control de la alcaldía al pactar con la Chunta Aragonesista e Izquierda Unida, ambas con tres concejales cada una.

Por su parte, en la provincia gallega, en la que actualmente gobiernan los socialistas, el PP consiguió un 44,25% de los votos que le otorgaron 11 concejales. El PSOE se quedó a seis puntos con 38,32% sobre el total.

En lo que respecta al PSOE, que hizo efectivas su mayoría absoluta en Cuenca, Soria y Lleida, y que gobierna también en Lugo y Ourense con apoyo del BNG, en Segovia y Toledo con el de IU, y en Zaragoza, donde Juan Alberto Belloch está por tercera vez al frente de la alcaldía gracias al voto favorable en la investidura de IU y CHA, sólo perdería dos alcaldías (la de Lugo y Zaragoza). Pese a que en Toledo y Segovia la formación socialista supera el 40% de los votos, no se distancia por 5 puntos de la segunda fuerza más votada.

Fuera del terreno de las capitales de provincia es donde los populares ganarían más terreno como en el caso de Vigo, una de las ciudades más grandes de Galicia. En esta localidad de la provincia de Pontevedra, el PP obtuvo el 42,39% de los votos y aunque se distanció en 8 puntos del PSOE, a día de hoy se encuentra en manos del PSOE. Es por ello que la respuesta de su alcalde no se ha hecho esperar. El socialista Abel Caballero  sostuvo este miércoles que, al impulsar la elección directa de alcaldes sin consenso, el PP pretende “preservar alcaldías de forma antidemocrática” a escasos meses de las elecciones municipales y autonómicas.

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