
Tradicionalmente los centros de la economía mundial se distribuían entre EEUU al oeste, Unión Europea en el centro y Japón en el este.
La sorpresiva, por inesperada, después de años de bloqueo, ratificación por parte de la administración norteamericana de las nuevas estructuras de poder del Fondo Monetario Internacional confirman como hoy ya los centros económicos mundiales no son los habituales, sino que se han trasladado hacia los llamados países emergentes del mundo, es decir, Brasil, China, India y Sudáfrica, entre otros.
Estos cambios deberían crear una nueva conciencia en los gobiernos de los antaño países más poderosos. El estado del bienestar tan buscado en sus sociedades, pudiera resentirse ante la posible pérdida de poder económico. Urge la adopción de medidas que a medio plazo puedan asegurar el nivel de vida de sus sociedades ante los nuevos retos que puedan darse en el futuro ante su previsible pérdida de influencia en el mundo.

