
Mitzy Capriles, esposa del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, ha señalado hoy que Venezuela «es víctima de los atropellos del odio y de escandalosos índices de corrupción, violencia y muerte».
Capriles ha participado hoy en Guadarrama (Madrid) en un debate sobre su país, organizado dentro del Campus FAES y bajo el nombre de «Democracia, populismo, dictadura», en el que también han intervenido el expresidente del Gobierno José María Aznar, y el editor y director del diario el Nacional de Caracas, Miguel Henrique Otero, moderado por el director del diario ABC, Bieito Rubido.
Capriles, según la nota, ha denunciado «la crisis humanitaria; la crisis política, en la que se reprime a los dirigentes más calificados, pero que también sufrimos los venezolanos en todos los ámbitos; la profunda crisis económica, con el desabastecimiento y la inflación, y la crisis institucional».
Ha destacado «la crisis social en la que los pobres son cada vez más pobres, y la clase media, que ya se ha convertido en media clase hace mucho tiempo».
Capriles también ha afirmado que «juntos vamos a seguir luchando» para lograr la libertad en Venezuela.
Durante la jornada ha sido proyectado un mensaje de Lilian Tintori, grabado el pasado miércoles 1 de julio tras la reunión que mantuvo con el expresidente Aznar.
Por su parte, Miguel Henrique Otero ha hablado sobre el populismo y ha dicho que «es producto de la crisis de representación, de las demandas insatisfechas, del resentimiento político, de los sentimientos de marginación» y ha dicho que «ha sido una constante de América Latina en nuestros gobiernos».
Ha subrayado Henrique que «no es un fenómeno reducido a Venezuela, sino que está en expansión».
En cuanto a la libertad de expresión en Venezuela, ha indicado que «el 40 por ciento de la población sólo tiene acceso a medios oficiales» y se ha preguntado «cómo puede haber una elección imparcial» en estas condiciones.
Durante su introducción, Bieito Rubido ha reflexionado sobre cómo «las sociedades libres, a través del periodismo, tenemos el mandato moral de colaborar a inocular permanentemente los anticuerpos necesarios para que no haya tentaciones como las que ahora mismo puede haber en nuestro propio país o en algunos otros países de Europa, donde el populismo crece de manera preocupante».

