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La justicia injusta: oposiciones

Las oposiciones son y serán siempre un sistema irracional, obsoleto e injusto, pero el ser humano -administrador de la estructura social-, no ha sabido programar otra medida capaz de discriminar mejor a sus administrados, aunque creemos que cualquier medida que hubiera encajado en el sistema, sería injusta por el mero hecho de “intentar medir” lo que no es posible ser medido por una breve oposición, sea esta muy dura o menos dura…

El ser humano tiene derecho a ser admitido en un trabajo, al que por una preparación específica esté capacitado para llevar a cabo dicho trabajo. El trabajo dignifica a la persona, esto es así, nadie niega que hoy el trabajo sea una fuente de madurez, de autogobierno personal y de sentirse útil a los demás a quien ayuda y sirve; gracias a lo cual recibe una compensación económica que le ayuda a ser independiente y una valoración de sí mismo al ser provechoso a la sociedad en la que vive. Este punto de vista es hoy, el más importante para valorar el trabajo como una fuente de maduración personal y social que tendremos que mimar, fortalecer y reciclar nuestros conocimientos y nuestra persona para ir avanzando en el desarrollo continuo de lo laboral, sin que por otra parte ese trabajo nos bloquee nuestro desarrollo humano y psicológico, sino más bien lo estimule y acreciente.

¿Puede ser posible que una persona lleve 20 años de trabajo directo, en un centro -el que sea-, que ha demostrado – no un día, ni un mes, ni un año…- ser eficiente, valiente, creativa, responsable, puntual en el horario, en las guardias, en la UCI, compañera honesta, sin quejarse y siempre “al pie del cañón” a las duras y a las maduras… ¿Puede haber mejor oposición que esta sistemática realidad positiva y objetiva?

¡Así es la vida y así ha funcionado siempre! Vale, pero ha funcionado mal, y sigue funcionando mal, injusta y mal planteada, y en una sociedad donde el “metaverso” se hace imparable, y conquistamos Marte y Venus, no puedo comprender que sigamos en la prehistoria cuando de personas humanas preparadas y que lo han demostrado y demuestran día a día. Políticos, sociedad, mundo moderno de progreso…; tendréis que hacéroslo mirar, las oposiciones no son ningún sistema razonable, objetivo ni justificable.

Un abrazo muy fuerte para las cientos de enfermeras, que tras años de demostrar su abnegación y profesionalidad, no han aprobado un triste examen que poco tiene que ver con vuestros cinco, diez, quince y veinte años de trabajos a estajo. No perdáis el optimismo, seguid haciendo lo que sabéis hacer y no os dejéis, os necesitamos con o sin oposiciones. A ver si algún gurú político se atreve a meter mano a un sistema obsoleto y arcaico de unas oposiciones, que solo sirven  para lo que todos sabemos  que sirven… Para muchos: “dormirse en los laureles y vegetar”, con muchas honradas excepciones, que sé que las hay, de otra manera no funcionaría esta sociedad en la que nos hemos criado y seguimos vivos… (Libro del “Opositor como persona: una forma de ayudarte”).

Dr. Emilio Garrido Landívar, Psicólogo clínico y doctor de la Salud, Catedrático de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos (CEU)

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