La LOMLOE, más conocida como la Ley Celaá, de este gobierno de coalición PSOE-Podemos bajo la presidencia de Pedro Sánchez, aprobada sin consenso en pleno estado de alarma por coronavirus, es un desastre. Así lo han venido confirmando desde todos los ámbitos educativos, sociales y de familia, directamente con el gobierno y la ministra de Educación y con manifestaciones masivas en la calle.
A la espera del dictamen de la Unión Europea, ya lo ha confirmado por unanimidad el Tribunal Constitucional, al admitir a tramite dos denuncias sobre ella.
Una Ley que invade los Derechos Humanos, la libertad de educación y enseñanza, premia la mediocridad, incita a pasar de curso con asignaturas pendientes. Una ley que quiere hacer desaparecer la educación especial al fusionarla con la educación obligatoria.
Una ley que viene impuesta por un gobierno que no negocia. La peor ley posible.
Mientras, el gobierno a lo suyo, sin dimisiones ni responsabilidades.


