
Tiene razón el líder de la oposición, Pablo Casado, cuando dice a Pedro Sánchez que el Gobierno «no ha estado a la altura» en la crisis del coronavirus en este país.
Cómo va a estar a la altura cuando se confina a millones de españoles en sus casas y, ellos, sí ellos, no son capaces de cumplir una simple cuarentena.
Porque ¡asómbrense! todo un presidente y un vicepresidente del Gobierno han acudido a un Consejo de Ministros teniendo a sus esposas infectadas por el covid—19. La del vicepresidente y también ministra, Irene Montero, y la última la del presidente, Begoña Gómez, que, ayer, tras el ya nombrado Consejo de Ministros daba a conocer su infección por coronavirus.
Lo obligado hubiera sido hacer lo que piden a los ciudadanos, quedarse en casa y en cuarentena. No acudir a dicha reunión y haberlo hecho de forma telemática. Irresponsabilidad manifiesta, por no pensar en una tomadura de pelo.
A pesar de todo, ha anunciado la aprobación del estado de alarma con medidas contra el coronavirus «trágicas» y que traerán «consecuencias». Lo sorprendente es que Sánchez sigue sin concretar cuáles serán las medidas que salven la situación económica creada y que entre los ministros elegidos para las Comisiones delegadas no está la ministra de Economía.
Ahora a cumplir y a hacer cumplir las medidas, sobre todo, en Cataluña y en Euskadi, donde sus gobiernos autonómicos no querían ser controlados por el Gobierno central con las excusas de siempre.
Hágase cumplir la Ley sin miramientos y con firmeza. Ni más ni menos.

