

Entre los 21 detenidos que había anoche por la muerte del hincha radical del Dépor hay ocho que ya tenían antecedentes por delitos comunes y están considerados como muy violentos por la Policía. En concreto, según las fuentes consultadas, ya se les había arrestado anteriormente por robos con violencia e intimidación, lesiones, amenazas y atentado contra la autoridad, lo que demostraría «que para ellos el fútbol es sólo una excusa».
A los investigadores también les ha llamado poderosamente la atención la edad de los arrestados. No hay menores, al menos hasta el momento, sólo uno de 18 años, y el mayor tiene 58. «La media de edad es bastanta alta, entre 25 y 35 años más o menos, por lo que hay que desterrar la creencia de que son sólo los más jóvenes e impulsivos los que forman parte de estos grupos violentos», destacan las fuentes.
Actividad frenética
A lo largo de todo el día y también anoche la actividad era frenética en las dependencias de la Brigada de Información de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, que es la que investiga el caso al ser la que se encarga de controlar a los grupos radicales.
Por el momento los detenidos no han acusado a nadie de ser la persona que arrojó al hincha radical del Dépor al Manzanares, si bien se espera que con el paso de las horas, con el análisis de las muchas grabaciones de vídeo que se han obtenido y con la acumulación de testimonios se pueda llegar a identificar al autor o autores de la salvajada.
De momento, todos los detenidos están acusados de riña tumultuaria con resultado de muerte; y dos de ellos están además acusados de atentado, resistencia y desobediencia a la autoridad.
El perfil de los detenidos hasta el momento confirma que estos grupos radicales que se mueven alrededor del fútbol lo utilizan como excusa para continuar sus actividades criminales. Lo mismo sucede con las ideologías políticas: el Frente Atlético adopta símbolos de extrema derecha, mientras que los Riazor Blues, los Bukaneros y los Alkor Hooligan, con los que están hermanados, optan por los de extrema izquierda. Pero detrás no hay unos ideales, sino que solo les une su pasión por la violencia.
Ha sorprendido, en cualquier caso, que con la experiencia que se ha acumulado a lo largo de todos estos años se hayan producido unos incidentes tan graves como estos. La respuesta, para los expertos consultados, está clara: ha habido un error de información, ya que nadie comunicó que iban a viajar a Madrid los Riazor Blues, y que además lo iban a hacer en bloque. «Si hubieran venido por separado, por goteo, quizá no se les hubiera podido detectar, pero tal como lo han hecho, el club, en este caso el Deportivo de La Coruña, tenía que haberlo sabido y dado la información pertinente», dicen las fuentes consultadas.
Si eso se hubiera producido, la Policía habría actuado como siempre lo hace, evitando que ambos grupos radicales se hubiesen juntado y haciéndoles pasar por distintos filtros para retirarles las posibles armas y objetos contundentes susceptibles de utilizar en unos enfrentamientos de esta naturaleza.
Llegada de refuerzos
Los policías que estaban en la zona no eran suficientes para controlar a las aproximadamente 160 personas que participaron en la batalla campal y pasó tiempo hasta que llegaron los imprescindibles refuerzos.
No hay que olvidar que el despliegue estaba preparado para atender un partido de bajo riesgo, tal como lo calificó la comisión antiviolencia tras recibir la información de los dos clubes y estudiar los antecedentes de los partidos entre estos equipos. Se limitaba a los alrededores inmediatos al estadio Vicente Calderón. Sin duda, en la reunión de hoy de ese organismo se tendrán que dar muchas explicaciones.
Otra de las polémicas suscitadas es la razón por la cual se decidió jugar el partido, cuando el seguidor radical del Dépor estaba ya al borde de la muerte cuando fue rescatado del río. Los motivos de seguridad alegados desde algunas instancias son descartados por las fuentes consultadas, que afirman que se podría haber desalojado el estadio sin demasiados problemas. Por ello, habrá que buscar las causas en otros lugares, y no en supuestas advertencias policiales.
