
No deben de ir muy bien las cosas a Enmanuel Macrón, candidato a la presidencia francesa, cuando tiene que recurrir a utilizar un argumento de su rival, Marine Le Pen, para intentar evitar que esta última se le acerque en las encuestas de intención de voto.
El todopoderoso defensor de la Unión Europea hasta el día de ayer, Enmanuell Macrón, ha dado un giro a su campaña electoral al avisar a la Unión Europea de que si continua así, no sería una idea alocada reclamar el Frexit para Francia.
Y es que la candidata por el Frente Nacional está siendo muy clara acerca de cuáles son sus intenciones si llega a la Presidencia de la República Francesa, ni más ni menos que salir del euro. Y esto le está suponiendo buenos réditos electorales, y esto es algo que Macrón no parece dispuesto a consentir. Si, para ello, tiene que recurrir a argumentos impensables hace unos días, pues lo hace y punto.
Hace ya unas semanas se celebraron las elecciones en Holanda. La misma situación se produjo con los dos candidatos que tenían más posibilidades de alcanzar la victoria en las elecciones. El que a la postre las ganó, el primer ministro holandés, frente al candidato de la extrema derecha, tuvo que utilizar un ardid similar, cual fue el no permitir que ministros del gobierno turco, que entonces estaba en medio de un proceso electoral, pudieran celebrar mitines en Holanda. Así daba una sensación de fuerza ante sus compatriotas frente al mundo musulmán, situación que no se había producido anteriormente nunca y que posibilitó su triunfo electoral frente al candidato de la extrema derecha holandesa.
Todo sea por el triunfo, dirán algunos. Y es que todo vale para posibilitar una victoria electoral. Si hay que romper con los principios, pues se rompen, simple y llanamente.
Cuando peligra el “sillón”, todo vale y así con todo. La tan anhelada regeneración política dista mucho de conseguirse con actitudes de este tipo. Pero que lo haga Macrón no importa, él es el bueno y ella, Marine Le Pen, la mala.

