
El ordenamiento constitucional de este país establece la Monarquía Parlamentaria como forma de gobierno. Están por cumplirse los 1000 días de reinado del último, hasta la fecha, Rey de España, Felipe VI, que sucedió a Juan Carlos I tras su extraña abdicación.
Son varios los partidos que rechazan a la institución monárquica. Podemos, IU y buena parte de los nacionalismos que salpican la geografía española. Todos ellos defienden la institución republicana como forma de gobierno para este país.
Al otro lado, los llamados partidos constitucionalistas, PP, PSOE –aunque este en su ideario, sí que defiende a la República frente a la Monarquía- y ahora Ciudadanos. Éstos defienden a la Monarquía, precisamente por estar marcado así en la Constitución Española. Otro gallo cantaría, seguramente, si la Constitución marcara otro sistema político.
De todas las maneras, y ahondando en el espíritu constitucional, el Rey de España es el Jefe del Estado, por tanto, la máxima figura política de este país. Recuérdese también el carácter “sancionador” de la figura real, ya que, sin su firma, ninguna ley puede entrar en vigor en este país.
La tradición monárquica española se pierde en la noche de los tiempos. Simplemente, cabe citar a la última dinastía de reyes de este país; salvo momentos excepcionales, desde el año 1700, está gobernando.
Los españoles está claro que han preferido y que, por lo menos de momento, prefieren a la Monarquía como forma de gobierno. !Larga vida al Rey!
