El testigo protegido que ha propiciado el enjuiciamiento del etarra Jorge Olaiz por el intento de asesinato del edil de UPN en Pamplona Miguel Ángel Ruiz Langarica en 2000 le ha identificado hoy en el juicio como el que logró huir del lugar de los hechos, aunque le ha visto «más envejecido» y «más delgado».
Según ha relatado al tribunal de la Audiencia Nacional que juzga estos hechos, él mismo dio aviso a una patrulla de la Policía cuando vio a dos jóvenes en la plaza de la Virgen de las Nieves de Pamplona, cada uno apostado junto a una de las puertas de acceso a unos garajes subterráneos y que se miraban de vez en cuando.
Además de su actitud de espera, le llamó también la atención que uno vistiera con un anorak verde y el otro rojo, y se dijo para sí mismo: «esos son los colores de la ikurriña, qué casualidad».
Todo ello le hizo sospechar de sus intenciones y su sexto sentido le dijo: «estos buscan a alguna persona, van a hacer algo malo».
Toda esta escena, según ha explicado, la presenció desde su automóvil y antes de que pudiera hacer una llamada a la Policía se encontró en las inmediaciones con un furgón policial. Entonces, se acercó a los agentes para pedirles que le siguieran porque creía que iba haber un atentado.
Al llegar a la zona de garajes junto a la Policía, pudo ver como los agentes abordaron a uno de los dos terroristas, Iñaki Beaumont (ya condenado por estos hechos), y le desarmaron, mientras que el otro, «el que se sienta aquí, se les escapó», ha dicho.
Este testigo identificó fotográficamente a Olaiz cuando se le tomó declaración en octubre de 2014 a raíz de la reapertura de esta causa, lo que le llevó de nuevo a la cárcel tras haber quedado en libertad ese mismo año después de cumplir 13 años en prisión a raíz de su detención en 2001 por un tiroteo con la Guardia Civil en Pamplona.
Cuando ocurrieron los hechos, el 24 de noviembre de 2000, el testigo acudió a dependencias policiales para declarar sobre lo ocurrido y pidió a los agentes no figurar en ninguna parte por el miedo que tenía a las consecuencias que podía acarrearle a él y a su familia haber desbaratado los planes de los etarras.
El mismo miedo que ayer le llevó a negarse a testificar en el juicio sin ocultar su cara con las gafas de sol y la peluca y barba postizas que decidió ponerse para no poder ser identificado.
Disfraz del que hoy se ha desprendido para poder declarar por sus deseos de colaborar con la Justicia, según el mismo ha precisado.
«Son mis principios y quiero colaborar con la Justicia. No me gustan las personas que matan a otras y lo haría mañana si puedo colaborar», ha destacado este testigo protegido, identificado en la causa únicamente por la referencia NA 10014.
No obstante, hoy ha acudido a la vista con bigote y gafas de cristal transparente, lo que ha vuelto desatar la protesta de la abogada del etarra, que ha recordado que su defendido tiene derecho a ver al testigo para poder comprobar que su declaración inculpatoria no es por animadversión.
Finalmente, la presidenta del tribunal, Concepción Espejel, ha optado por pedir a la letrada de la Administración de Justicia que comprobase con el DNI del testigo si sus rasgos eran identificables.
La letrada ha considerado que, a la vista de la foto del documento, el testigo era perfectamente identificable, teniendo en cuenta el tiempo transcurrido, 15 años, durante el que bien podía haberse dejado bigote (independientemente de si era o no postizo) y tenido que poner gafas.
Al final del juicio, que queda visto para sentencia, el fiscal Pedro Rubira ha mantenido para el acusado la petición de pena de 15 años de cárcel y ha destacado el «valor» del testigo clave, al que sin embargo se ha dado una protección «mínima».
A su juicio, el testigo ha acudido hoy a la vista «absolutamente reconocible» y no se ha demostrado ningún «motivo espurio» para invalidar su declaración.
«Ha actuado por unos móviles que quizás nos llamen la atención porque no estamos acostumbrados. Ha actuado por honor a la justicia y para mi lo demostró con que ayer vino con abalorios y hoy no, eso creo que da credibilidad al hecho de que su intención ha sido cooperar a la justicia», ha dicho. EFE

