Las llamadas «devoluciones en caliente» de inmigrantes consisten en devolver a la persona que entra ilegalmente a un país, inmediatamente después de haber sido detenida, al lugar de donde venía. Para poder hacerlo deben cumplirse una serie de requisitos legalmente estipulados, siendo el principal la inmediatez del hecho.
Es un mecanismo creado en su momento para frenar la llegada de ilegales a un país. Siguiendo la doctrina de esta idea, hace pocos días, se firmaba entre la Unión Europea y Turquía, un acuerdo para la devolución, de inmigrantes ilegales llegados a suelo griego y procedentes de las costas turcas, a la propia Turquía, pretendidamente, de manera inmediata.
Hoy, Podemos en el senado de este país pretendía aprobar una iniciativa para prohibir las «devoluciones en caliente» de inmigrantes a Marruecos por las fronteras españolas de Ceuta y Melilla.
Habría que recordar las imágenes de los inmigrantes en las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla «riéndose» de la propia policía fronteriza española, sabedores de la imposibilidad de ésta para proceder a su expulsión. Habría que preguntarse qué pretende Podemos con ello.
La realidad es que estamos en un país, que es paso obligado para llegar a otros y que, por otro lado, proporciona ayudas a la inmigración.
De alguna manera habrá que regular la llegada de ilegales a las fronteras o, ¿es una buena imagen acoger a todos, para luego tenerlos en campos de refugiados o en centros de internamiento en condiciones de hacinamiento e insalubridad?

